HISTORIA DE EL REDAL Y EL VALLE DE OCÓN
Luis V. Collado Cenzano 2007
SÍNTESIS DE LA HISTORIA DE EL REDAL Y EL VALLE DE OCÓN:
La historia del valle de Ocón comienza principalmente con la del poblado de Partelapeña (El Redal) datado entre el Bronce final (ss. X-IX a.C.) y el siglo IV d.C. aproximadamente. Destaca durante el periodo de la 1ª Edad del Hierro, cultura de “Campos de Urnas tardíos” (ss. VIII-VI a.C.), sobre todo por sus cerámicas a mano con decoración excisa, incisa, impresa y acanalada. Su máxima extensión, abarcando todo el cerro, la alcanza en la 2ª Edad del Hierro, hasta la conquista romana producida en la 1ª mitad del s. II a.C. Ignoramos el nombre indígena del poblado y no parece que alcanzase la entidad de oppidum necesaria para formar un núcleo político autónomo ni antes ni inmediatamente después de la conquista romana.
Durante el periodo romano el valle de Ocón y Partelapeña quedarían en el área de influencia del municipio romano de Calagurris (Calahorra).
Más adelante, en el periodo visigótico, destacó la “villa” de Parpalinas (Ocón), hoy motivo de campañas arqueológicas.
Tras el dominio musulmán de los Banu Qasi e inmediatamente después de de la conquista cristiana de los reyes de Pamplona (923- 1023) se menciona por vez primera Ocón y su castillo como cabeza de una tierra. Con la conquista castellana, entre 1076 y 1177 y posteriormente, queda englobada en la gobernación de Grañón-Nájera-Calahorra concedida habitualmente por el rey castellano a la casa de los Haro con el título de condes.
En 1173 Alfonso VIII de Castilla concede fuero a Ocón y se configura como concejo con su tierra.
Posteriormente, Ocón y su tierra es donada como señorío en 1379 por Enrique II de Trastamara a Diego López Manrique de Lara, señor de Amusco, Navarrete y Treviño.
Sus descendientes, los Manrique de Lara serán los duques de Nájera.
En el censo de la corona de Castilla de 1591-94 se menciona El Redal como una de las aldeas o lugares de la tierra de Ocón, incluida en la provincia de Burgos. Según el censo, a parte de la villa de Ocón, la tierra de Ocón la componían: Santa Lucía, Galilea, Corera, El Redal, Pipaona, Los Molinos, Aldealobos, Oteruelo, Santillán y Las Ruedas.
Más adelante, en el catastro de Ensenada de 1751 Ocón y su tierra continúa siendo de señorío, siendo su titular Francisco Ponce de León, duque de Arcos, Maqueda y Nájera, el cual había heredado el señorío, junto con el ducado de Nájera, por entronque de sus antepasados con los descendientes de los Manrique de Lara al extinguirse éstos por línea masculina.
Posteriormente, en el censo de Floridablanca 1787, tras las reformas borbónicas, El Redal continúa en la “Jurisdicción de Ocón” que queda englobada en el partido de Logroño, dentro de la provincia de Burgos.
En 1799 la reforma provincial de Miguel Cayetano Soler incorpora la parte oriental del partido de Logroño (al E. del Leza), incluido Ocón y su tierra, a la provincia de Soria.
Los señoríos, entre ellos el de Ocón y su tierra, quedan abolidos entre 1811 y 1837 volviendo su jurisdicción al Estado.
Con la creación definitiva de la provincia de Logroño en 1833, Ocón y su tierra quedará incorporado a ésta y asignado al partido de Arnedo.
El Redal verá cumplido su anhelo de independencia en 1842 cuando se segrega del municipio de Ocón, junto con Corera, posteriormente lo hará Galilea.
Será en 1910 cuando El Redal posea su máximo poblacional con 556 habitantes. La emigración del campo a la ciudad, sobre todo a partir de los años 40 marcará el continuo declive poblacional que es común a todo el valle de Ocón. Así El Redal ha visto reducida su población en 2006 a tan solo 186 habitantes.
INDICE:
Prehistoria y Edad Antigua en el Valle de Ocón
El Yacimiento arqueológico de Partelapeña (El Redal)
-Orígenes
- Materiales y restos
-Campañas arqueológicas
El Valle de Ocón durante la Protohistoria y la Romanización
- Pueblos prerromanos
- Conquista romana, Campañas de Catón, 195 a.C.
- Cambios de identidad en la Rioja Baja tras las Guerras Sertorianas
- Bajo el municipio calagurritano
- Augusto y la supuesta Octaviola
-Acueducto de Sierra de la Hez
Edad Media y surgimiento de El Redal
-Periodo visigótico y la villa de Parpalines
-Dominio árabe bajo los Banu Qasi
-Reconquista cristiana, ss.X-XI
-Primeras menciones de El Redal y Ocón
-El Señorío de Ocón y su tierra y los Manrique de Lara
Edad Moderna, El Redal y la Jurisdicción de Ocón
Ocón y El Redal en los ss. XVI y XVII
- Los duques de Nájera como señores de Ocón
- El Redal y Ocón y su tierra en el “censo de la Corona de Castilla siglo XVI”. El
partido de Logroño y la provincia de Burgos
Ocón y El Redal en el s.XVIII
-Catastro de La Ensenada 1751
-Censo de Floridablanca 1787-1789
Edad Contemporánea de El Redal y segregación de Ocón
-Divisiones provinciales contemporáneas. El Redal y Ocón en la intendencia de Soria
-Desamortizaciones
-División provincial de Javier de Burgos de 1833, la provincia de Logroño y el partido
de Arnedo
-1842, El Redal se segrega del municipio de Ocón
-El Redal en el Diccionario Geográfico-Histórico de Govantes 1846
-El Redal en el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz 1845-1850
-El declive poblacional durante el siglo XX.
Anexos:
- Cronología de El Redal y valle de Ocón
- Los Señores de Ocón (s.XIV-1833)
- Alcaldes de Ocón y El Redal (1833-2007)
- Evolución de la población de Ocón y su tierra y El Redal
- Textos históricos:
- El fuero de Ocón
- El Redal en el diccionario de Govantes 1846
- El Redal en el diccionario de Madoz 1845-1850
LA PREHISTORIA Y LA EDAD ANTIGUA EN EL VALLE DE OCÓN
El yacimiento arqueológico de Partelapeña (El Redal)
Los primeros pobladores del Valle de Ocón de los que tenemos constancia parece que se remontan al Eneolítico, cuyo periodo final (1700-1500 a.C.) se superpone con el Bronce inicial, debido al hallazgo en distintos términos del valle de algunas piezas de material lítico de sílex, cerca del término de “Partelapeña” o en otros del valle como “Las Adoberías” y “Parte los Huertos”.
Sin embargo, las principales huellas de poblamiento humano en el valle de Ocón comienzan en la Edad de Bronce final (s. X-IX a.C.), y proceden del yacimiento arqueológico de Partelapeña, en el municipio de El Redal, que será también protagonista de los posteriores periodos.
Se trata de un cerro testigo arcilloso cuyos flancos han sido afectados por una erosión muy antigua que le ha dado su forma. Su parte sur-oriental se halla delimitada por el barranco de La Madre o La Amoladera, debido al hallazgo de molinos de piedra de época antigua, el cual serviría como foso natural.
El primer asentamiento en el cerro se efectuó en el espolón rocoso, donde se hallaron fondos de cabañas de este primer periodo. Inmediatamente después, durante la 1ª Edad del Hierro (s.VIII-VII a.C.) se ve afectado el yacimiento por la cultura denominada de “Campos de Urnas Tardíos” del Ebro Medio, antiguamente llamada “Hallstática”, caracterizada por el nuevo ritual funerario de incineración y urnas para depositar las cenizas y restos y cuyo origen parece que hay que buscar más allá de los Pirineos.
Durante décadas se ha puesto en relación este fenómeno cultural de lejano origen centroeuropeo con la “celtización” del interior de la Península. Sin embargo, es probable que los fenómenos de cambios de identidad obedezcan a fenómenos más complejos. Debido a este hecho, no podemos circunscribir los cambios lingüísticos o étnicos a una cronología concreta debido a que los datos que poseemos para estas épocas son, casi exclusivamente, de índole arqueológica, y estos cambios no siempre pueden ser constatados a través del registro arqueológico.
Durante el periodo referido las cerámicas halladas en el yacimiento son todavía hechas a mano lo que no impide que su decoración sea muy rica, habiéndose hallado numerosas técnicas como excisión, incisión, impresión y acanaladuras. Se trata principalmente de vasijas de almacenamiento. Los molinos que se usaban en este periodo son también del tipo denominado de mano. De este periodo proceden también capas de cenizas y cereales calcinados que delatan que el poblado habría sufrido uno o varios incendios siendo, por el momento, desconocida la intencionalidad o no de los hechos que podrían indicar una agresión externa en el caso de la intencionalidad.
A partir del siglo VI, y, sobre todo, el V a.C. observamos una evolución cultural que es atribuida al fenómeno cultural conocido como “Iberización” que conlleva una serie de innovaciones tecnológicas como la cerámica a torno o el molino barquiforme o de vaivén, junto con nuevas ideas y formas de organización social más complejas unidas al desarrollo de la economía, la artesanía y el comercio que desembocará en la formación estatal de las comunidades en torno a poblados u oppida que casi podríamos llamar urbanos inmediatamente antes de la conquista romana. El nombre de “Iberización” se debe a que todas estas nuevas ideas parecen remontar progresivamente el río Ebro desde la costa mediterránea, área donde se desarrolló la cultura denominada Ibérica, fuertemente influenciada por los colonizadores orientales, griegos y fenicios. Este periodo es conocido como “Celtibérico” debido al desarrollo de la identidad cultural celtibérica que arranca en estas fechas y que los conquistadores romanos y los autores griegos encontrarán en el interior de la Península Ibérica. También se corresponde este periodo con el “Hierro II” o 2ª Edad del Hierro según la terminología arqueológica.
Es durante este periodo cuando el poblado de Partelapeña, cuyo nombre indígena ignoramos ya que no se ha relacionado con él ninguno de los nombres o topónimos que nos ofrecen las fuentes clásicas o la epigrafía antigua, alcanza su mayor extensión por todo el cerro alcanzando las 11 hectáreas que lo convierten en un núcleo de población mediano-grande según los estándares de la época y su entorno. Sin embargo, la ausencia de murallas o trabajos defensivos de envergadura como fosos parecen descartar que llegase a la categoría de oppidum o núcleo urbano en el periodo inmediatamente anterior a la conquista romana del territorio en el siglo II a.C. No obstante, no descartamos que futuras campañas arqueológicas saquen a la luz nuevos datos y estructuras que hagan replantearnos nuestras conclusiones. Desconocemos por lo tanto la relación socio-política que sostuvo el poblado con los vecinos y si se encontraría en situación de dependencia de éstos, siendo alguno de los más destacados la Calagurris indígena, así como los poblados de Bergasa y el cerro de San Miguel en Arnedo. Otro problema que se nos plantea es el de la identidad o etnia indígena de la que formaría parte, igualmente problemático que el de buena parte de la actual Rioja Baja, hecho éste del que trataremos más adelante.
Son, sin embargo, numerosos los restos hallados en este periodo, desde cerámica a torno de tipo celtibérico con decoración pintada en formas geométricas o concéntricas a monedas celtibéricas con signario indígena, aunque ya bajo control romano, como el as de bronce de la de la ceca de OROSI(Z), procedente de la Celtiberia de la zona de Teruel, identificada habitualmente con el yacimiento de La Caridad (Caminreal), entre otros.
Acerca de la romanización del poblado de Partlapeña hablaremos más adelante.
El yacimiento ha sido tratado por la historiografía moderna con bastante deferencia y como uno de los más destacados de finales de la Edad del Bronce y Hierro II en el valle del Ebro. Ello es debido gracias a las campañas arqueológicas realizadas desde 1935 por Blas Taracena y continuadas en 1945 por Fernández Avilés, así como en 1979 por Carlos Pérez Arrondo desde el Colegio Universitario de Logroño, siendo destacado el yacimiento como el que había ofrecido una mayor variedad de tipos de decoración en su cerámica de la 1ª Edad del Hierro de toda España.
Por otro lado, Partelapeña no es el único yacimiento arqueológico prerromano existente en el valle de Ocón. En el mismo castillo de Ocón se han encontrado restos, al igual que en La Costurera en Galilea. Sin embargo su importancia hemos de considerarla inferior a la de Partelapeña, a menos que nuevos descubrimientos cambien la actual situación.
El valle de Ocón durante la Protohistoria y la Romanización
-Pueblos prerromanos
El conocimiento de las poblaciones indígenas del valle medio del Ebro nos es dado gracias a las noticias e historias que nos aportan los escritores greco-latinos de acuerdo va avanzando la conquista romana desde la costa mediterránea hasta el valle del Ebro remontando su curso.
Es Estrabón (s.I a.C.) quien menciona el carácter “celta” de los berones y su relación con los celtíberos de los que, no obstante, son diferenciados. Así, afirma que los berones formaron parte de la emigración celta y que los celtas, en sus tiempos, se llamaban celtíberos y berones (Estr. III, 4, 5). Su principal población era Varia/Vareia (Estr. III, 4, 12), localizada en La Custodia (Viana). Al parecer, también deducimos de Estrabón que los berones eran considerados celtíberos en el sentido amplio del término.
Los vascones son mencionados en Calagurris (Calahorra) a partir de estas fechas (s. I a.C.) por Estrabón (IV, 10). Sin embargo en el s. II a.C. el pretor Lucio Manlio Acidino luchó contra unos celtíberos (entre los cuales podría haber berones) en las inmediaciones de Calahorra (Tito Livio XXXIV, 21). De esta forma, la frontera romana en el 188/187 a.C. incluiría ya Calagurris, probablemente hasta las proximidades de El Redal y Alcanadre.
El poblado de Partelapeña (El Redal), el principal núcleo de población del Valle de Ocón para estas fechas quedaría en el límite impreciso entre estas dos entidades (berones y vascones) quedando Calahorra como vascona y el entorno de Logroño y Viana como berón (Varia/Vareia). No obstante, con anterioridad a las Guerras Sertorianas (83-72 a.C.) cabría la posibilidad de la existencia de una población celtibérica en Calagurris, como veremos más adelante. También se han encontrado restos aislados prerromanos en otros enclaves del valle como en La Costurera (Galilea), en el castillo de Ocón y en el vecino Ausejo como ya hemos comentado.
-Conquista romana
La conquista de las tierras de Ocón por la república romana debió producirse a la vez que el conjunto de tierras del valle medio del Ebro, en la primera mitad del siglo II a.C.
Ello lo deducimos de las campañas de “pacificación” que practica el cónsul Catón en 195 a.C. en la zona del Ebro medio (Tito Livio, XXXIV, 20) y de la derrota de un ejército celtíbero en las inmediaciones de Calahorra por Manlio Acidino en 187 a.C. que ya hemos mencionado. Las campañas de Graco en 179 a.C. en el Ebro medio y la fundación de Graccurris (Alfaro) (Tito Livio Per. 41) marcan el punto final del control romano sobre la zona de la Rioja Baja actual. El hecho que parece decirnos que estas tierras quedaron “pacificadas” en estas fechas es que éstas no vuelven a ser mencionadas por los historiadores hasta las ya mencionadas Guerras Sertorianas. Además es presumible la actitud más sumisa frente a Roma tanto de berones como de vascones, respecto a la actitud bélica de las poblaciones celtíberas debido al hecho que durante las Guerras Sertorianas los berones (Vareia) son aliados de la facción aristocrática senatorial romana de Pompeyo frente al rebelde Sertorio (Tito Livio frag. 98). Los vascones por otra parte también fueron propompeyanos, hasta el punto de rebautizar su capital como Pompelo (Pamplona). Un caso aparte lo constituye Calagurris, decididamente sertoriana (Tito Livio, frag. 98) hecho que cuestiona la identidad vascona de esta ciudad antes de su asedio y conquista por Pompeyo en el 72 a.C. (Salustio Hist. III, frag. 86-87) y que introduce el tema del posible cambio de identidad en la actual Rioja Baja, y quizás también el valle de Ocón, durante este periodo y que trataremos a continuación.

Mapa del Valle alto-medio del Ebro y Partelapeña durante la 1ª mitad del s. I a.C. Luis Collado 2007.
-Cambios de identidad étnica durante el siglo I a.C.
Hay que destacar el hecho apreciado ya en las últimas décadas de la posible presencia de pueblos celtíberos en la comarca de Calagurris y la Rioja Baja, y puede que en Partelapeña, con anterioridad a las Guerras Sertorianas y una supuesta expansión vascona posterior a estas tierras, bajo el patrocinio y control romano.
En primer lugar, hay que destacar el hecho del referido enfrentamiento de un ejército celtíbero, sin especificar más su etnónimo o grupo, con Manlio Acidino en las inmediaciones de Calahorra.
Calagurris toma partido por Sertorio en el enfrentamiento civil romano, mientras que los vascones (al norte del Ebro) son decididamente pompeyanos como hemos visto.
Otro factor interesante es la acuñación de moneda en Calagurris en este periodo, inmediatamente después del control de la zona por Roma, con el letrero indígena KaLAKoRIKoS que presenta la característica desinencia celtibérica –kos, así como otras cecas no localizadas completamente como KuELIOKoS (¿Quel?) o ERKaUIKA (¿Yerga, Autol?), distinta de la Ercavica del área de Cuenca, que denotan que la lengua empleada por las autoridades encargadas de la acuñación era la celtibérica. Estos hechos han llevado a algunos autores modernos a situar en esta zona unos “celtíberos propiamente dichos” en época presertoriana (s.II a.C.) o, incluso, que formasen parte de los “celtíberos lusones” del área de Turiaso (Tarazona) o de los berones, considerados genéricamente como celtíberos a principios del s.II a.C. No consideramos, sin embargo, que el uso de la desinencia adjetivada celtibérica –kos (en nominativo singular) en KaLAKoRIKoS sea indicio de pertenencia a los berones por el mero hecho de utilizar la misma desinencia en sus emisiones monetales como algunos han sugerido. La desinencia es un elemento puramente lingüístico y se da entre otras etnias como en ARKaILIKoS entre los arevacos.
Es un hecho, no obstante, que los autores posteriores: Estrabón y Ptolomeo (s. II) asignan Calagurris y Graccurris a los vascones, hecho que se podría interpretar, como hemos comentado, como una expansión de los “fieles” vascones a costa de los insumisos celtíberos.
Sin embargo, otros han defendido la identidad vascona antigua de Calagurris debido a la posible etimología vascona o ibérica del elemento –urris que también se ve en la vecina Graccurris, fundada por Tiberio Sempronio Graco en 179 a.C.
-Bajo el municipio calgurritano
Poco cabe decir respecto a la situación de Partelapeña y otros pequeños asentamientos romanos en el valle de Ocón como Valdelafuente (Galilea) durante el dominio romano, excepto su más que probable dependencia del municipium de derecho romano que se estableció en Calagurris en la 2ª mitad del s.I a.C. Apellidada Julia en el periodo cesariano, el ascenso de Calagurris fue fruto de la política de privilegios a comunidades indígenas romanizadas emprendida por César.
Todo el valle medio del Ebro pasaría, a su vez, a acudir al Convento Jurídico Cesaraugustano (Zaragoza), uno de los que formaba parte la Provincia de Hispania Citerior o Tarraconense, provincia imperial gobernada por un legado de rango consular, nombrado directamente por el emperador.
El hallazgo de monedas, concretamente un as, del también cercano municipio de Graccurris (Alfaro) en las inmediaciones del yacimiento, así como abundantes restos de Terra sigillata Hispánica, cerámica de lujo romana, evidencian el auge del comercio desde finales de la República Romana hasta el siglo II d.C. Los talleres y alfares de Terra sigillata son abundantes en el alto-medio valle del Ebro, destacando la zona de Tritium Magallum (Tricio, La Rioja) y los más cercanos a Partelapeña de Calagurris (Calahorra) como La Maja. Estas producciones tendrían como destino las clases adineradas o la exportación, lo que nos indica la presencia de individuos con suficiente potencia económica en Partelapeña para adquirir tales objetos.
Como hemos visto, Partelapeña no formará un municipium romano, ni siquiera tras la concesión de ciudadanía latina a todas las comunidades indígenas de Hispania por Vespasiano, primer emperador Flavio, en el año 74 d.C. La cercanía a una ciudad de envergadura como fue Calagurris parece que limitó la actividad de Partelapeña a la explotación agrícola y, en menor medida, a la artesanal. Posiblemente la dependencia respecto Calgurris fue en calidad de tributaria.
La decadencia urbana sufrida en la parte occidental del Imperio Romano a partir de los siglos II-III d.C., acompañada de una crisis del comercio, provocó una mayor dispersión poblacional en explotaciones agrarias o villas rústicas. El abandono del poblado de Partelapeña no parece que se produjera de golpe sino de una forma progresiva a partir del siglo III según nos informa la arqueología. La población se dispersaría por el valle de Ocón en pequeñas explotaciones agrícolas bajo la dependencia de algún terrateniente local como veremos más adelante en el caso de la villa de Parpalines.
- -Augusto y la supuesta Octaviola
Sólo disponemos al respecto un sencillo manuscrito dedicado a los santos mártires Cosme y Damián redactado por un cronista anónimo en el siglo XVIII. Esta crónica resulta interesante por el hecho de presentar a Ocón como descendiente de una población de la antigüedad llamada Octaviola u Octaviolca, supuestamente fundada por “Octavio”Augusto en el siglo I de nuestra era. Para ello nuestro anónimo se basa en una cita de Juliano sobre los mártires Máximo y Dadas según la cual perecieron en Cantabria, en la ciudad de Octaviola, “en cuya heredad Okbia estaban”. Este nombre es erróneamente transcrito por nuestro cronista anónimo como “Oguía” de donde, según él, procedería el topónimo moderno de Ocón. Sin embargo, aunque las tierras de la actual Rioja fueron conocidas parcialmente como Cantabria durante la alta edad media, hasta el siglo XI, conocemos la existencia de la ciudad de Octaviola u Octaviolca gracias a la Geografía de Ptolomeo (s. II d.C.) y los itinerarios (Itin. de Barro I, 7). Todos éstos, y los estudios de ellos derivados, la sitúan en la Cantabria clásica del actual Santander, concretamente en Mataporquera (Valdeolea) o Las Quintanillas (Cantabria). Por lo tanto hemos de considerar completamente errónea la existencia de una ciudad romana llamada Octaviola junto a Ocón o como origen de éste. Era costumbre entre los eruditos de los siglos XVI al XIX buscar el origen de muchas poblaciones modernas interpretando parcialmente los textos clásicos al no disponer, como hoy, de más fuentes y estudios relativos a itinerarios y localización de poblaciones antiguas. Este hecho provocaba numerosos casos de localizaciones erróneas entre éstos en siglos pasados, como, por ejemplo, la equívoca localización de Juliobriga en el Logroño actual, fruto de una interpretación también errónea de un texto de Estrabón (s.I ).
-Acueducto romano de Sierra de la Hez
El trazado del acueducto que desde los manantiales de la sierra de la Hez surtía de agua a Calagurris a través de una canalización de 30 kilómetros fue descubierto por Hilario Pascual González a principios de los años 80, concluyendo que el acueducto de agua del Ebro, cuyos restos se encuentran junto Alcanadre, serviría para el riego de campos.
Los primeros restos localizados de la canalización se hallan a 900 metros sobre el nivel del mar en la Ermita de san Julián, junto a Las Ruedas de Ocón. Desde aquí, siguiendo las curvas de nivel, seguía por Carbonera y los municipios de Tudelilla y Bergasa pasando después por el alfar calagurritano de La Maja al que surtía. Continuaba hasta el yacimiento de Sorbán (Calahorra) donde iría sobreelevado conservándose todavía los machos de los arcos y llegando de este modo al depósito de la ciudad.
La obra, desde el valle de Ocón hasta los campos de deporte de Calahorra, iba soterrada con losas (tal y como indicaba Vitruvio para proteger el agua del sol). Las paredes del canal son de opus caementicium en algunos puntos, siendo en otros de sillarejo e incluso mampostería. El canal está lucido interiormente con mortero par impermeabilizarlo y evitar fugas de agua.
EDAD MEDIA Y SURGIMIENTO DE EL REDAL
-Periodo visigótico y la villa de Parpalines
Tras la crisis del siglo III y las invasiones bárbaras posteriores asistimos a la decadencia del mundo urbano y la proliferación de explotaciones y villas agrícolas en las que a partir de ahora van a residir también los grandes propietarios. A la caída del Imperio Romano (476), en plena crisis, le va a suceder el dominio visigodo (sobre todo tras el 507), pero manteniéndose la aristocracia hispano-romana a la que se va a añadir la visigoda.
Para entonces el Cristianismo había arraigado en la población, habiéndose instalado en Calahorra un obispado. También vemos surgir numerosos eremitas y cenobios en el área del alto-medio Ebro. Entre los primeros destacan Felices de Bilibio y su discípulo Emiliano (San Millán).
Es gracias a la obra del obispo Braulio de Zaragoza (s.VII) sobre la vida de Millán (Vita Aemiliani) por la que conocemos un episodio atribuido a su vida que se desarrolló con toda probabilidad en el área del actual valle de Ocón. Así, según nos relata Braulio, Millán es llamado por Honorio, “senador” de una localidad llamada “Parpalines” para que exorcizara un demonio que habitaba su mansión. “Parpaline” ha sido identificada, con toda seguridad, con el yacimiento arqueológico existente en el término de Parparinas, cerca de Pipaona (Ocón), excavado recientemente por Urbano Espinosa, y que ha arrojado una cronología que podría corresponder a los siglos IV y VII que casan a la perfección con la época y entorno geográfico de Millán de la Cogolla.
Este episodio nos acerca de una forma inesperada a la realidad social del área del valle medio del Ebro, y en especial del valle de Ocón, en una época de gran oscuridad y pobreza documental como es el periodo visigótico y la alta edad media. Gracias a él conocemos la existencia de grandes propietarios terratenientes, pues es así como debemos interpretar el título de senador en esta época, y un hábitat en grandes villas o propiedades rústicas de gran vitalidad ante la decadencia urbana que acontecía desde hacía siglos.
-Dominio musulmán bajo los Banu Qasi
Hemos de suponer que fue en torno al año 714, tres años después de la caída de Rodrigo, último rey visigodo en Guadalete, cuando los invasores musulmanes conquistarían el valle medio del Ebro remontando su curso desde Zaragoza capitaneados por Muza.
Desconocemos el grado de resistencia que ofrecieron los habitantes, pero hemos de suponer que fue escaso, al igual que en el resto de la península, y que sólo la clase dirigente hispano-goda se sintió resentida, huyendo o pactando con los invasores en muchos casos sin sufrir la mayoría de la población campesina grandes cambios.
Una de las familias hispano-godas dirigentes en el valle medio del Ebro era la del conde Cassius de Borja, pactó con los recién llegados y abrazó el Islam manteniendo así su posición y propiedades, convirtiéndose con el paso del tiempo en una de las más poderosas familias muladíes del norte de la Península bajo el nombre arabizado de Banu Qasi (Hijos de Cassius).
Los Banu Qasi dominaron el valle medio del Ebro, conocido como la Frontera Superior del califato de Córdoba y cuyo centro administrativo era Saraqusta (Zaragoza) y, más concretamente su zona occidental hasta Nájera y Viguera desde sus bases de Tudela, Tarazona y Arnedo. Fue Adberramán I quien les confirmó como señores de Tudela y gobernadores de la Frontera Superior. El área del valle de Ocón y, por lo tanto, la del futuro El Redal quedaría dentro de la cora o distrito de Tudela, la cual se dividiría en distritos menores o comarcas de carácter defensivo y fiscal en torno a una ciudad (madina) o un castillo administrados por un gobernador subalterno del de la cora y del walí de la Frontera Superior. El valle de Ocón quedaría dependiente de la comarca de Calahorra o de la del poderoso castillo de Arnedo. Se cree que parte de la población abrazó la nueva fe islámica pero otra parte mayor, aunque parcialmente arabizada, (mozárabes) conservó el culto cristiano. No parece, sin embargo, que hubiese gran aportación de población árabe o bereber ya que ni las fuentes árabes ni las cristianas las mencionan, con la excepción de la matanza de árabes de Zaragoza que Lubb Banu Qasi hizo en Viguera en el siglo IX. Encontramos, por el contrario, que incluso las clases gobernantes eran muladíes o conversos al Islam. La política de los Banu Qasi en el alto-medio valle del Ebro fue la de conservar su poder así como sus estructuras feudalizantes frente a la estructura estatal islámica, hecho que les lleva a la pérdida del favor de los emires y califas de Córdoba a partir del siglo X que en un principio habían transigido con ellos como la mejor forma de mantener el poder califal en la Marca Superior. Durante este periodo los Banu Qasi habían afianzado su alianza con la dinastía Íñiga de los gobernantes cristianos de Pamplona desde Íñigo Arista, hermano de madre de Muza I Banu Qasi, a través de alianzas matrimoniales. El cambio de dinastía en Pamplona con los Jimenos de Sancho I Garcés modificó también la situación de los Banu Qasi al aliarse los pamploneses con los asturiano-leoneses.
- Reconquista cristiana
Ya desde el siglo IX observamos incursiones y efímeras conquistas cristianas en el área de la actual Rioja que llegan hasta Calahorra y el río Alhama. Sería en torno al año 844 cuando se produjo la semi-mítica batalla de Clavijo en la que Ramiro I de León habría derrotado a Muza II Banu Qasi. Sin embargo, la respuesta musulmana logró recuperar estas tierras. Así, Muza II, habría fundado la fortaleza de Albelda donde vencería a los cristianos en 851 hasta que, finalmente, la coalición de Ordoño II de León y Sancho I de Pamplona en 923 consigue tomar Nájera y Viguera hasta Calahorra, siendo esta última recuperada por los musulmanes poco después.
La reacción de Adberramán III a esta conquista con una dura campaña sobre Pamplona en 924 no devolvió, sin embargo, las tierras conquistadas por los cristianos en el valle del Ebro al dominio musulmán. Esta campaña marcará, no obstante, el ocaso de los Banu Qasi, sustituidos por la familia árabe de los Tuyibíes en Zaragoza.
Parece ser que el reino de León no puso trabas a que las tierras conquistadas de Nájera y Viguera y las posteriores de Calahorra y Arnedo (incluido el valle de Ocón) quedasen bajo la soberanía de sus aliados pamploneses, como así sucedió. Los monarcas de Pamplona pasan a residir frecuentemente en Nájera desde donde reanudan su programa de conquista hacia Calahorra. Es también desde Nájera desde donde el rey Sancho III “el Mayor” extenderá sus dominios sobre la mayor parte de los territorios cristianos de España.
La reconquista efectiva del valle de Ocón por las huestes pamplonesas se hubo de producir entre el 923 y la conquista de Calahorra en 1045 por García III “el de Nájera”. Sin embargo, la frontera con el Islam no se alejará definitivamente de estas tierras hasta que entre 1119-1120 Alfonso I “el Batallador” de Aragón y Pamplona no conquiste las tierras de Tudela.
Tras la conquista de Calahorra es restaurada la diócesis por iniciativa real y el obispo deja la sede de Nájera desde entonces para instalarse allí. En materia eclesiástica Ocón y su tierra formará parte de la diócesis de Calahorra (Calahorra-Sto. Domingo de la Calzada desde el siglo XIII) hasta la actualidad. Dentro de este obispado, durante toda la edad media y moderna, formará parte del arcedianato de los Cameros- Calahorra, cuyo arcediano residía en esta última. En primera instancia las parroquias del valle de Ocón eran parte del arciprestazgo de Logroño, uno de los que conformaban el arcedianato antes mencionado.
- Primeras menciones de Ocón y El Redal
La primera mención de Ocón que se conoce se produce en el llamado “voto de Fernán González” en 939 en la que el conde castellano hace voto a San Millán para que intercediese en la victoria cristiana que finalmente se produjo en Simancas. Por este voto los pobladores de Ocón y otros pueblos se comprometían a ofrecer al santo una mediada de pan y otra de vino por cada casa.
En el año 1025 aparece de nuevo Ocón en documento en el que suscribe Fortún Garcés, dominando en Ocón, en nombre de Sancho III “el Mayor” de Pamplona. Vemos como comienza el sistema de concesión de tenencias por parte de los reyes. Estas tenencias consistían en castillos o fortalezas confiadas a nobles o caballeros para su custodia y administración, sistema, que fue común a todos los reinos cristianos de la Península. A cambio de estas concesiones, que teóricamente no eran hereditarias, estos señores o “tenentes” debían asistir al rey con sus huestes en caso de necesidad. Las relaciones feudo-vasalláticas se irán desarrollando a lo largo de la Edad Media como iremos viendo.
De nuevo, en 1040, tenemos referencias de otras poblaciones del valle de Ocón, así, el rey García III “el de Nájera” dona el monasterio de San Saturnino, con la “ciudad” de Parparlinas al monasterio de Valvanera. También los monasterios serán, como hemos visto, favorecidos por la corona y algunos de ellos acabarán acumulando enormes propiedades y poder.
Este mismo año, o bien en 1054, García III cede a su esposa, Doña Estefanía de Berenguer, Ocón y otras tierras en sus desposorios, cuyo “tenente” era Lope Aznárez (Azenariz).
Más adelante, en 1065 y 1068 aparece como tenente Ximeno Fortuniones, señor de Cameros, y en 1074 y 1092 Íñigo Aznárez (Enneco Azenariz).
Es en 1076, con la muerte de Sancho IV “el de Peñalén”, cuando las tierras de Ocón cambian de soberanía al entrar en crisis el reino de Pamplona y Nájera que, hasta entonces, había ejercido su jurisdicción sobre estas tierras. Así, aprovechando la crisis, Alfonso VI de León y Castilla, primo del difunto rey, ocupa y se anexiona las tierras de Vizcaya, Álava, Nájera, Cameros y Calahorra, entre las se encontraba el valle de Ocón. Los gobernadores de estos territorios juran fidelidad a Alfonso VI, entre ellos Íñigo López de Haro, señor de Vizcaya y Álava y gobernador en Nájera. El dominio de las tierras de Grañón, Nájera y Calahorra es ahora confiado por Alfonso VI a García Ordóñez, casado con la hermana del difunto Sancho IV de Pamplona, y persona de su confianza, con el título de conde. La conocida enemistad de García Ordóñez con Rodrigo Díaz de Vivar lleva a este último a devastar parte de las tierras de la esposa del primero, entre Logroño y Alberite, en 1092.
Este mismo año (1092) encontramos otra noticia referente a Ocón en los documentos, en los que Íñigo Aznárez (Enneco Azenariz) figura como senior en Ocón, supuestamente bajo la autoridad de García Ordóñez.
Poco después, vemos a Alfonso VI firmar el fuero de Logroño en 1095, que comprendía desde Ocón y Miranda de Ebro hasta Viguera y Laguardia.
Tras la muerte de García Ordóñez en 1108, en la batalla de Uclés, serán los Haro (Diego López I), señores de Vizcaya y Álava, a quienes la corona confiará, también, Nájera y Calahorra, comenzando así el predominio de esta familia sobre todas estas tierras del norte de Castilla.
Tras la muerte de Alfonso VI, ya en época de Alfonso I “el Batallador”, casado con Urraca de León y Castilla, figura en Ocón, en 1125, Lope Lópiz como “tenente”.
A partir de estas fechas se va a inaugurar un largo periodo de conflictos fronterizos entre Castilla y Navarra, respecto a las tierras de la actual Rioja, que veremos a continuación. De esta forma, los navarros, que habían visto restaurado su reino con García IV, tras la muerte de Alfonso I “el Batallador” de Aragón y Pamplona (1134), ocupan, en 1163, Logroño, Navarrete, Entrena, Ausejo, Ocón, Autol, Quel, Grañón, Pazuengos y Treviana, sólo resistiendo las poderosas ciudades de Calahorra y Nájera. Este hecho se produce durante la minoría de edad del rey castellano Alfonso VIII, la cual es aprovechada por Sancho VI “el Sabio” de Navarra para conquistar todas estas tierras.
Durante este periodo, figuran como “tenentes” del castillo de Ocón los navarros Sancho Ramírez de Pedrola en 1172 y Marín Roiz en 1774.
Sin embargo, en 1174 las tierras de Ocón vuelven a dominio castellano debido a que Alfonso VIII, ya mayor de edad y aliado con Aragón, recupera las tierras al sur del Ebro que le habían arrebatado.
Este año, en 1174, Alfonso VIII concede fuero municipal a Ocón, hecho que supone un hito al dotarse Ocón y su tierra de instituciones y ordenamientos. Aparece como “tenente” de Ocón, por cesión real, Diego Jiménez (Didacus Semenez), señor de Cameros, siendo citado también en 1175 y 1185, así como alguno de los alcaides del castillo: Martín Romeo en 1177 y Don Alaves en 1185.
Las disputas territoriales entre Castilla y Navarra son temporalmente solucionadas por el arbitraje concedido en el asunto, por ambos monarcas, a Enrique II de Inglaterra en 1176. Éste redactó, en 1177, un laudo arbitral por el cual las tierras al sur del Ebro debían quedar para Castilla, mientras Navarra recuperaba los castillos de Leguen y Portilla, así como compensaciones económicas.
Asistimos en 1288 a la muerte, en Alfaro, de Lope Díaz III de Haro al enfrentarse con su señor, el rey Sancho IV de Castilla y León, debido a las desavenencias surgidas entre ambos.
Poco después, en 1310, asistimos a la confirmación y ampliación de “los buenos usos, fueros y costumbres” del concejo de la villa de Ocón y su tierra por el rey Fernando IV.
Finalmente, en 1334 el rey Alfonso XI manda ejecutar en Agoncillo a Juan Alfonso de Haro, señor de Cameros, marcando el comienzo del fin del dominio de los Haro sobre las tierras del norte de Castilla.
Posteriormente, aparecen como alcaides del castillo de Ocón: Pedro Ramírez de Bazán en1344 y el merino Juan Martínez de Peñafiel en 1349.
Conocemos también dos cartas del rey Alfonso XI, de los años 1344 y 1351, confirmadas posteriormente por Enrique III y Pedro I, respectivamente, en las que se determina la cuantía en la recaudación del “yantar”, tributo para la mesa del rey, en Ocón (en la merindad de Logroño) y una concesión tributaria a la tierra de Ocón y a Villela, también respectivamente. Villela, creemos, puede hacer referencia a Sta. María de Velilla, despoblado bajomedieval del valle de Ocón que todavía es mencionado en el libro de visitas del licenciado Gil, que veremos más adelante, o bien a Velilla, antigua aldea de Calahorra en el Camero Viejo.
-El señorío de Ocón y los Manrique de Lara
La guerra civil castellana que enfrentó a Pedro I y su hermanastro Enrique (II) de Trastamara tiene en las tierras de La Rioja un lugar destacado en las conocidas batallas de Nájera. En la segunda batalla de Nájera, en 1367, es derrotado Enrique, hecho que no impidió la victoria definitiva de éste en 1369, convirtiéndose en Enrique II, primer representante de la dinastía Trastamara en la Corona de Castilla. Esta guerra provocó, también, la caída de algunas de las principales casas nobiliarias castellanas: Haro y Lara, entre otras, que habían dominado las tierras de Nájera y Calahorra (la actual Rioja), incluido el valle de Ocón.
Este hecho provoca la creación de nuevos señoríos a favor de los nobles que habían apoyado a Enrique de Trastamara. Así, Enrique II concede Ocón en calidad de señorío a Ramiro Sánchez de Asiain. Pero éste fue desposeído, poco después, al pasarse a las filas del rey de Navarra Carlos II “el Malo”. Es entonces cuando el señorío de Ocón es entregado, en 1379, a Diego López Manrique de Lara, Repostero Mayor del rey Juan I y señor de Amusco, Redecilla, Navarrete y Treviño, así como miembro de la única rama superviviente de la casa de Lara. Será ratificado, el mismo año, por Juan I en las cortes de Burgos tras la reciente muerte de su padre Enrique II.
Escudo de la Casa de Lara.
El hijo de Diego López Manrique de Lara, Pedro III Manrique de Lara, amplia sus señoríos y crea, mediante merced real, varios mayorazgos para sus hijos, entre los que se encuentran los de Paredes de Nava, Valdezcaray y el del primogénito Diego López Manrique de Lara, el cual contiene la mayor parte de los señoríos paternos como Amusco, Redecilla, Navarrete, Treviño y Ocón.
La casa de los Manrique de Lara, que domina en estas fechas en Ocón, continúa a lo largo del siglo XV acumulando títulos y señoríos, así como la capitanía general de la frontera castellana con Navarra. De esta forma, en 1453, Diego López Manrique de Lara es creado primer conde de Treviño por Juan II de Castilla.
Su hijo, Pedro Manrique de Lara y Sandoval es compensado por los Reyes Católicos con el título de duque sobre la ciudad de Nájera en 1482, de la que era señor, a cambio de la cesión de derechos de rentas en el señorío de Vizcaya a la Corona.
Escudo del duque de Nájera y la rama principal de los
Manrique de Lara
Tomado de www.heraldique-europeenne.org
La Tierra de Ocón, al ser tierra de señorío jurisdiccional, quedó exenta de de los merinos o funcionarios reales que se habían creando en Castilla al norte del Duero en el siglo XIV. Las tierras de realengo que rodeaban la tierra de Ocón dependerían de la Merindad de Logroño, una de las que conformaban la Merindad Mayor de Castilla, con sede en Burgos. Estas merindades eran el ámbito de acción de un merino, funcionario real encargado de tareas judiciales y gubernativas.
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Es a partir del siglo XV cuando la documentación nos empieza a mostrar las relaciones de vecindad que existían entre Ocón y su tierra, en la que más adelante encontraremos El Redal, y los concejos de su entorno. Así, conocemos una concordia entre el concejo de Ausejo y Ocón y su Tierra, el cual parece remontarse a 1409 puesto que existió una escritura otorgada en tal año. Según el convenio en ella incluida, Ausejo se beneficiaba de las aguas de la “Fuente Grande”, que discurren por el río Molinar, los sábados y los domingos excepto los meses de julio, agosto y parte de junio. A cambio de ello, los ganados de Ocón podían pastar en todo el término de Ausejo pero sin pernoctar el él.

Mapa del señorío y tierra de Ocón desde el siglo XIV al siglo XVIII. Luis Collado 2007
EDAD MODERNA, EL REDAL Y LA JURISDICCIÓN DE OCÓN
Ocón y El Redal en los ss. XVI y XVII
- -Los duques de Nájera como señores de Ocón
La instauración definitiva de la institución del mayorazgo por los Reyes Católicos (Leyes de Toro, 1505) supuso una mayor vinculación de la tierra o feudo al linaje, cuya herencia será única en el descendiente mayor por vía masculina. Este hecho provoca la consolidación del régimen señorial en toda la península que venía produciéndose desde el siglo XIV con el advenimiento de la dinastía Trastamara a la Corona de Castilla, como hemos visto. En definitiva, Ocón y su tierra quedará más firmemente vinculado a los descendientes de los Manrique de Lara.
El engrandecimiento de esta casa continuará en el siglo XVI siendo el II duque de Nájera y III conde de Treviño (señor de Ocón), Antonio Manrique de Lara, uno de los veinte nobles que recibió en 1520 la “Grandeza Inmemorial de España” de manos del emperador Carlos V, quedando confirmado como uno de los nobles más poderosos de la Corona de Castilla y toda España.
En el siglo XVII el ducado de Nájera y los señoríos vinculados (entre ellos Ocón) van a pasar, por entronque, y por ausencia de herederos directos, a otras familias aristocráticas emparentadas por alianzas matrimoniales con los Manrique de Lara. Así, recaen, por matrimonio, en el hijo de Bernardino de Cárdenas, duque de Maqueda y, poco después, también por matrimonio, en la hija de Juan Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, la cual, a su vez, casará con Alonso Fernández de Velasco, conde de Revilla. El señorío de Ocón seguirá ligado al ducado de Nájera cuando Nicolasa Manrique de Mendoza y Velasco, XII duquesa de Nájera, de Maqueda, marquesa de Cañete y condesa de Revilla, hija del anterior, case, en 1687, con Beltrán Manuel Vélez de Guevara, marqués de Salvatierra y conde de Oñate. Finalmente, cuando muere la hija de éstos, la XIII duquesa de Nájera, los estados de la rama de Nájera pasarán por herencia al duque de Arcos y Maqueda, Joaquín Cayetano Ponce de León, en el siglo XVIII, de cuyos descendientes hablaremos más adelante.
Escudo
de los Ponce de León, duques de Nájera, Arcos y Maqueda. Tomado
- -El Redal y Ocón y su tierra en el “censo de la Corona de Castilla del s. XVI” . El partido de Logroño y la provincia de Burgos
La primera mención del lugar o aldea de El Redal se dilata hasta bien entrado el siglo XVI, así, en el libro de visita pastoral del licenciado Marín Gil, en 1556, éste hace comentarios acerca de los distintos lugares del señorío y valle de Ocón. Aunque menciona el lugar de El Redal por primera vez en un documento, lo hace en su referencia a la villa de Ocón, de la cual dependía, junto con Corera y Galilea, a los que asigna una población conjunta de 80 vecinos, correspondiendo la mayoría a la villa. (Se suele considerar que por cada vecino, cabeza de familia, habría aproximadamente 4 habitantes o almas para esta época y zona, por lo que la población real sería cercana a los 320). Por el contrario, Martín Gil menciona, de forma individual, a otros lugares o aldeas de Ocón como Los Molinos, Pipaona, Aldealobos, etc. y los vecinos de cada lugar. Esto nos lleva a concluir que en este momento, todavía, las aldeas de la “zona baja” del valle: El Redal, Corera y Galilea estarían poco pobladas respecto a las aldeas de la “zona alta”. Este hecho se invertirá como veremos en los siglos sucesivos.
El total para todo el valle y señorío de Ocón que nos ofrecen los datos de la visita pastoral sería de 360 vecinos.
En el siglos XVI, las concordias y pleitos no sólo se producen entre la villa de Ocón y su tierra y otros entes jurisdiccionales, sino que también los vemos en el interior de la tierra de Ocón, entre sus componesntes. Así, en 1578 se produce un pleito entre los vecinos de Pipaona, Los Molinos de Ocón y Oteruelo contra los de Corera y El Redal sobre el aprovechamiento de las aguas del río Viejo y Fuentes de Aldealobos y El Campillo[1]. Estos conflictos respecto a las aguas serán constantes en los siglos venideros.
Asistimos, también en el siglo XVI, al primer censo que se realiza de toda la Corona de Castilla y el único vecindario completo durante el reinado de Felipe II, elaborado entre 1591 y 1594. Este censo se confeccionó con el fin de cobrar los llamados “millones”. Este tributo fue un impuesto extraordinario votado por las cortes de Castilla después del desastre de la Armada Invencible. Con él se pretendía recaudar en seis años ocho millones de ducados, por ello es también conocido como “censo de los millones”. Este censo fue publicado por Tomás González en 1829 en Madrid.
En el año 1594 El Redal aparece reflejado como parte de la Tierra de Ocón, en la provincia de Burgos. (El actual territorio de La Rioja estaba dividido entre las provincias de Burgos y Soria).
La provincia de Burgos era una de las 18 provincias que fueron formadas como distritos de cada una de las 18 ciudades con voto en las cortes de Castilla desde 1492. La función de estas “provincias” en la Corona de Castilla era, principalmente, la de recaudación de los impuestos votados en cortes. Cada provincia cuenta desde el siglo XVI con un superintendente de rentas cuyas funciones eran principalmente fiscales.
Los corregimientos del entorno del valle de Ocón eran los de Logroño-Calahorra-Alfaro-Laguardia, supervisados por un único funcionario real o corregidor, y que estaban integrados en el partido número 4 o de Burgos, uno de los cinco partidos gubernativos en que quedó dividida la Corona de Castilla desde 1610. Estos partidos estaban dirigidos por un consejero, miembro del Supremo Consejo de Castilla, el cual era el encargado de supervisar los corregimientos de su partido. También dependían los corregimientos vecinos del valle de Ocón del Adelantamiento de Castilla en Burgos, sucesor de la Merindad mayor de Castilla, presidido por un adelantado o alcalde mayor pero que quedó disuelto en el siglo XVII.
El señorío de Ocón y su tierra, al no ser tierra de realengo, sino de señorío, quedaba fuera del alcance de los corregimientos y su administración y justicia, como veremos más adelante, dependían de su señor jurisdiccional.
En el referido “censo de los millones”, de 1594, aparece la villa de Ocón con 59 vecinos pecheros, o sea, los que pagaban “pecha” o impuesto. También se incluye bajo esta denominación, sólo en este caso, a los privilegiados, nobleza y clero, ya que no estaban exentos de los “millones”, sólo los monjes franciscanos obtuvieron una dispensa especial para este impuesto. El censo nombra también todos los lugares del valle o tierra de Ocón: Santa Lucía, Galilea, Corera (nombrada erróneamente como Lorera), El Redal, Pipaona, Los Molinos, Aldealobos, Oteruelo, Santillán y Las Ruedas (en otros textos se menciona también Madorrán). El conjunto de vecinos pecheros de la tierra, sin la villa, era de 472 (entre 1929 y 2360 habitantes aproximadamente), ya que no detalla los vecinos por aldea.
El enorme crecimiento relativo que se observa desde la visita pastoral a este primer censo nos lleva a concluir que el primero infravaloró la población, ya que en a penas cuarenta años no pudo darse tal crecimiento. No obstante, asistimos en el siglo XVI a una coyuntura alcista de la población cuyo máximo poblacional en La Rioja se dio entre 1530-1575. Es en esta época cuando debió darse, entre los datos de la visita pastoral y el primer censo, la máxima poblacional del valle de Ocón. En el censo de 1594 la población estaría ya en descenso como veremos más adelante.
En cuanto a la importancia numérica de las clases privilegiadas: hidalgos y eclesiásticos, que en teoría no serían incluidos en el vecindario de la visita pastoral de 1556, no disponemos de datos suficientes para establecer su cuantía y consideramos que la diferencia numérica existente entre 1556 y 1593 se debe, en mayor medida, a un aumento de población que a la inclusión en el censo de los “millones” de estas clases sociales.
La división provincial que hemos mencionado se mantiene en lo esencial hasta el siglo XVIII. La villa de Ocón y su tierra disponía de un alcalde mayor nombrado por el el duque de Nájera que era su señor jurisdiccional. Las sentencias del alcalde mayor de Ocón podían ser apeladas ante el alcalde mayor de la ciudad de Nájera, dentro del sistema judicial señorial.
Asistimos en 1601 a la aprobación de las Ordenanzas de la Villa y Tierra de Ocón, el 28 de mayo, por Felipe III en Valladolid[2]. En éstas se regulan todas las actividades agropecuarias, arrendamientos y guardas de término de la villa y la tierra. Gracias a ellas también conocemos la composición del concejo en el momento de su aprobación. Así, figura como alcalde mayor, gobernador y justicia Pedro Gómez de Barón. Éste, aunque no lo indica el documento, sería designado por el señor de Ocón. También figuran como regidores del concejo: Francisco Fernández, Pedro de La Guardia, Martín Moreno y Juan de Pinillos. Como procuradores generales del concejo figuran: Gaspar Orio, Diego Solano, Diego Sáenz y Valero Fernández. Finalmente, como escribano del número y jugada de la villa y tierra de Ocón, figura Juan de La Calle.
En 1603 se produjo una concordia entre Ocón y Jubera y sus respectivas tierras, firmada en la aldea de Santa Lucía, jurisdicción de Ocón. Se llevó a cabo para finalizar con el pleito existente entre ambas villas y tierras en relación con el aprovechamiento de las hiervas, leñas, carboneo y tierras de pasto. Estuvieron presentes el Escribano Real de la villa de Jubera y su tierra, así como el alcalde, y por la parte de Ocón su escribano y representantes de la aldeas de Santa Lucía, Pipaona, Galilea y Corera. Se llevó a cabo ante la Chancillería de Valladolid, que en ese momento residía en Medina del Campo, después de haber intervenido la Audiencia Real del “Adelantamiento de Castilla del partido de Burgos”. En cuanto a las “dehesas boyales” y prados, los ganados que entrasen en las del contrario debían pagar una suma de penalización así como los que se encontraran en tierras de viñas y cereal. Sabemos que se creó un consejo de cuatro “alcaldes yunteros”, dos por cada concejo, para mediar e interpretar la concordia en casos de duda (García Prado, J.).
El año siguiente, 1604, el rey Felipe III ordena el cumplimiento de las Concordias bajo pena de la pérdida de su merced y de 10.000 maravedís para su Cámara, según escritura dada en Valladolid el 27 de marzo.
Debió existir también una concordia similar entre Ocón y Alcanadre pero nos es peor conocida.
También en el siglo XVII, concretamente en 1612, tenemos la noticia de que se funda en el valle de Ocón la cofradía de San Cosme y San Damián cuyas reliquias habrían sido halladas en el siglo XV. En 1630 ambos santos fueron nombrados patronos y abogados de Ocón y su tierra (García Prado, J.).
Los conflictos con poblaciones próximas a Ocón y su tierra no habían terminado ya que, en 1651, concertaron Jubera y Murillo de Río Leza una comunidad similar a la existente entre Ocón y Jubera a la cual Ocón se opuso y no se atrevieron a éstos a ponerla en orden. Sin embargo, los ganados que pasaban de Murillo a Jubera causaban importantes daños en la tierra de Ocón. Por este motivo, Ocón y su tierra mantuvo un pleito en la Real Audiencia de Valladolid, firmándose la ejecutoria el 7 de junio de 1702, por la cual se daba razón a los de Ocón por tener una concordia más antigua con Jubera y ser la de Jubera y Murillo en perjuicio de Ocón y su tierra.
Asistimos en el siglo XVII a un periodo de recesión demográfica en toda Castilla debida a la crisis económica. Ésta estuvo causada por el descenso de la producción agrícola, la epidemia de peste finisecular, el declive urbano e industrial y el proceso de ruralización y reseñorialización que provocaron emigración campesina por las malas condiciones. Las causas pueden atribuirse, en parte, a la emigración a América, no muy abundante en el valle de Ocón y La Rioja en general, la política exterior agresiva de los Austrias y el incremento de la presión fiscal. Todos estos hechos tienen como consecuencia el declive de la nupcialidad y la natalidad. Estos fenómenos comienzan a ser observados desde los años 70s del siglo XVI y persisten con fuerza hasta la década de 1630. Podemos observar estos hechos en el descenso cuantitativo que refleja el “Censo de la Sal” de 1631, destinado para crear un nuevo impuesto, que arroja una población de 424 vecinos para Ocón y su tierra (incluido El Redal) frente a los 472 de 1594, momento en el que ya habría comenzado el descenso dos décadas antes. Sabemos que la epidemia de peste finisecular (1599-1600) afectó a Ausejo, pero debió de tener poca incidencia en el valle de Ocón si nos fiamos de las actas de defunción (Gurría García, P. 2004).
El censo de 1646 arroja una leve recuperación poblacional con 450 vecinos (1350/1800 habitantes) tras la crisis agraria de 1630-31, causada por varias malas cosechas consecutivas, a partir de la cual asistimos a un largo periodo de estancamiento poblacional (entre 1640-1720). Esto es debido, principalmente, a las pequeñas crisis de mortalidad que se dan a lo largo de todo el siglo por malas cosechas, la persistencia del sistema tradicional de cultivo y las negativas consecuencias económicas de las drásticas medidas deflacionistas adoptadas por la Corona en 1680.
En el siglo XVII también se produce la actividad de uno de los más ilustres hijos del pueblo de El Redal. Se trata de Juan Alonso Ocón (1584-1656), eclesiástico en las Indias, el cual, tras ingresar en el Colegio Mayor de S. Ildefonso en Alcalá y tras ser, en 1614, cura de la Helechosa y Santa Cruz de Madrid pasará a cura párroco de Mérida de Yucatán en Nueva España y, en 1638, obispo de la misma. En 1644, Juan Alonso Ocón es trasladado como obispo a la ciudad de Cuzco (Perú) y en 1652 llegaría a ser arzobispo de La Plata o Charcas/Chuquiasca (actual Sucre, Bolivia), en el “Reino del Perú”. Nos consta la existencia de un viaje desde Sevilla a Yucatán realizado por por José Alonso Ocón y su criado en 1640[3].Tenemos también noticias suyas, en su etapa de obispo de Cuzco, como visitador del “Tribunal de la Santa Cruzada de las Audiencias del Perú”[4]. Finalmente, en su etapa como arzobispo convoca una congregación de “hombres doctos y peritos en la lengua de los indios guaranís” para corregir los catecismos que se enseñaban a los “indios de esta nación”[5].
Sabemos, por la documentación municipal[6], que Juan Alonso Ocón fundó mayorazgo en El Redal y que un descendiente suyo poseía, gracias a él, un censo contra el concejo en el año 1704.
-OCÓN Y EL REDAL EN EL SIGLO XVIII
- -El censo del marqués de Campoflorido 1712-1717
Se trata del primer vecindario extendido a todos los territorios de la corona española con la excepción de Navarra, las Vascongadas (País Vasco), islas y posesiones de ultramar, así como el último de los vecindarios tradicionales de la época precensal. Su finalidad fue la fiscal y con él se pretendían recaudar fondos para cubrir los gastos de la Guerra de Sucesión española (1700-1713/15) por Felipe V de Borbón. Fue realizado por el marqués de Campoflorido, presidente de la Real Hacienda. La crítica moderna considera que este vecindario subvaloró las cifras reales que debieron ser entre un 20 y un 50% superiores.
En el caso de Ocón y su tierra (en la que se incluye El Redal) nos ofrece una población de 284,5 vecinos. En un cómputo de entre 3 y 4 habitantes (almas) por vecino o unidad fiscal nos da unas cantidades comprendidas entre 854/1138, claramente inferiores a las que cabría esperar. El posterior vecindario de Ensenada, relaizado algo más de 30 años más tarde, nos muestra una población muy superior y es considerada bastante más fidedigna como veremos a continuación.
- El Catastro y vecindario de Ensenada 1751
Consistía en una serie de preguntas como el nombre de la población, si era de realengo o de señorío y, en este caso, a quién pertenecía, calidades de tierra, especies cultivadas, producción por especies, etc. También pretendía todo tipo de información acerca de industrias y producción. Fue realizado bajo la dirección del riojano Zenón de Somodevilla, marqués de la Ensenada, ministro de Fernando VI, e incluye sólo la antigua corona de Castilla, con excepción de Navarra y las “Vascongadas” o Provincias Exentas.
Gracias a toda la información que remitió el concejo de Ocón sabemos que en El Redal existían dos molinos harineros que producían 120 reales cada uno al año,
la existencia de un batán para paños y sayales con una utilidad anual de 300 reales, así como un trujal para prensar oliva que producía 100 reales. Sus propietarios o participantes eran gentes de El Redal o de poblaciones vecinas.
En 1751 se nos informa también, gracias al vecindario, que la población de El Redal contaba con 80 vecinos (entre 320 y 400 habitantes) mientras que la villa de Ocón sólo contaba ya en esta época con 36 vecinos. A mediados del siglo XVIII vemos constatado el incremento de población en las aldeas de la “zona baja” del valle de Ocón respecto a las de la “zona alta” como la misma villa. Así, el núcleo de población mayor del valle y señorío era Corera, en la “zona baja”, con 150 vecinos.
También se nos dice en 1751 que el duque de Nájera, Arcos y Maqueda y señor de Ocón (D. Francisco Ponce de León) tenía en esta villa un apoderado y administrador, D. José Basarán, vecino de Hormilla. Los capitulares de la villa y su jurisdicción elegían anualmente dos jurados que pagaban 1000 maravedíes por el derecho de Penas de Cámara.
Poseían en común los vecinos, como bienes propios, la casa consistorial en la villa de Ocón y diversas heredades, piezas labrantías y eriales que el señor cedió al “común” y vecinos de “ambos estados” por los que debían pagar al marqués de Navahermosa. Esto se debía a que el duque de Nájera había enajenado a dicho marqués y sus sucesores los derechos de cobro de alcabalas a cambio de una deuda.
Avanzando el siglo, en 1763, se producen nuevos litigios en el interior de la tierra de Ocón que conocemos gracias a la documentación[7]. Así, conocemos la existencia de peticiones del lugar de El Redal contra los vecinos de Pipaona sobre la corta y regadío de San Millán.
Con las “Reformas Borbónicas” y la creación del partido de Logroño, sucesor del corregimiento establecido en la ciudad en el siglo XVI, la “Jurisdicción de Ocón”, nombre por el que será conocido a partir de entonces Ocón y su Tierra, se configura como una entidad jurisdiccional dentro de este partido. Esta jurisdicción abarcaba exactamente el señorío o Tierra de Ocón, esto es los actuales municipios de Ocón, Galilea, Corera y El Redal. Su señor, el duque de Nájera, ponía alcalde mayor en la Villa de Ocón. También contaba la Jurisdicción de Ocón con un “gobernador y Justicia ordinaria única” y los lugares de su jurisdicción, entre ellos El Redal, con un alcalde pedáneo y procurador general. A nivel gubernativo, la Jurisdicción de Ocón dependía del subdelegado partidario de Logroño, dependiente éste último del intendente de Burgos, en cuya provincia o intendencia estaba integrado el partido de Logroño.

Mapa de la división de La Rioja actual entre Burgos y Soria durante la Edad Moderna. La Jurisdicción de Ocón se muestra dentro del partido de Logroño perteneciente a la provincia de Burgos. Mapa procedente de www.bermemar.com (modificado, Luis Collado 2007).
- -El censo del conde de Aranda 1768-69
Realizado por orden del conde de Aranda, presidente del Consejo de Castilla en los primeros años del reinado de Carlos III, es considerado el primer censo español, ya que cuenta todos los habitantes y no sólo los vecinos o pecheros. La recopilación de datos, en este caso, fue encomendada a los obispos que debían reclamar la información oportuna a los párrocos de su obispado.
El dicho censo arrojó una población para Ocón y su tierra de 1307 habitantes, cantidad que parece poco real, por escasa, si se la compara con los vecindarios anteriores y sus equivalencias en habitantes. Nada nos permite sospechar un descenso de la población en las casi dos décadas que separa este censo del vecindario de Ensenada, por lo que debemos de estimar al alza esta cantidad, siendo lo esperable una población superior a los 1400 habitantes para esta fecha.
Dado que los resultados obtenidos no fueron tan satisfactorios como se había esperado se propuso el conde de Aranda la preparación de un nuevo censo encargando a los intendentes de cada provincia la elaboración de un nomenclátor que sirvió de base para el posterior censo efectuado por el conde de Floridablanca.
El mismo año de 1769 tenemos una orden del intendente de Burgos[8] ordenando en toda la intendencia, a la que pertenece Ocón y su tierra, la siembra de cáñamo, lino y legumbres, el arreglo de los caminos, la persecución de los ladrones y que los religiosos vivan enclaustrados.
De nuevo, la documentación nos aporta una noticia, acaecida en 1770, en la que se plantea un litigio por la elección de Cayetano Pinillos como alcalde pedáneo y Juan Esteban como procurador general del lugar de El Redal[9]. Se pretende que las elecciones de oficios de Justicia no recaigan en personas que padezcan exclusión, como parece ser el caso (Real provisión manuscrita, Valladolid a 21 agosto de 1770).
Poco después, en 1777, aparece reflejado en otro documento el nombre de Francisco Balmaseda como justicia ordinaria de la Villa y Tierra de Ocón[10].
En 1780 Antonio Ponce de León, XVII duque de Nájera, de Arcos y de Maqueda, muere sin herederos directos. Pasan las tierras de Nájera, incluido Ocón, a María Isidra Manrique de la Cerda y Guzmán, marquesa de Laguna de Cameros, condesa de Paredes de Nava y XVIII duquesa de Nájera, como descendiente de los Manrique de Lara, rama de Paredes de Nava, que a su vez casa con Diego Ventura de Guzmán Fernández de Córdova y Manrique de Lara, marqués de Aguilar de Campoo. El hijo de ambos, Diego Isidro de Guzmán y la Cerda, será el XIX y último duque soberano de Nájera, marqués de Aguilar de Campoo y Laguna, conde de Paredes de Nava y otros señoríos incluido el de Ocón, ya en el siglo XIX, como veremos más adelante.
Escudo
de los Manrique de la Cerda, duques de Nájera (XVIII), marqueses de Laguna de
Cameros, condes de Paredes de Nava y señores de Ocón. Escudo procedente de
www.blasoneshispanos.com
- -El censo de Floridablanca 1787-1789
La obra “España dividida en provincias e intendencias y subdividida en partidos, corregimientos, alcaldías mayores, gobiernos políticos y militares” es más conocida como censo de Floridablanca por haber sido elaborada bajo la dirección del conde del mismo nombre, ministro de Estado de Carlos III. Es considerado el primer censo español de población elaborado siguiendo técnicas estadísticas modernas y con mayor fiabilidad que el anterior del conde de Aranda. El censo fue realizado sobre la base de cuestionarios remitidos a los intendentes de las distintas provincias y demarcaciones del reino con el fin de aportar datos de todas las poblaciones de su zona, éstos, a su vez, requerían información a los regidores o alcaldes de cada localidad los datos sobre su población, distribución por edades, sexos y estado civil. Fue publicado en 1787 para ser ampliado en 1789.
El censo arroja una población total para Ocón y su tierra (valle de Ocón) de 1408 habitantes. Esta cantidad es superior en casi cien personas a la del censo anterior realizado apenas 20 años antes, lo que puede suponer un incremento poblacional importante pero, también, puede deberse a la mayor fiabilidad de este censo frente al anterior.
Observamos así que el siglo XVIII, tanto en el valle de Ocón como el resto de La Rioja, se trata de una centuria de crecimiento moderado. Las bases del crecimiento fueron esencialmente rurales, las estructuras económicas permanecían anquilosadas y se produjo el declive de sectores artesanales y pastoriles, sin embargo el crecimiento de la población, aunque escaso, existió. Éste se debe, esencialmente, a la disminución de la mortalidad catastrófica (epidemias, hambrunas, etc.) y hemos de verlo como el único cambio apreciable en el régimen demográfico de alta presión en el que nos encontramos.
En 1787 sabemos que la villa de Ocón y su tierra o jurisdicción establece una concordia con la ciudad de Arnedo y sus villas eximidas (El Villar de Arnedo y Tudelilla) por 21 años, renovándose en 1814 por otros 21, por la que se establecían las penas por estancia y paso de ganados en ambos términos, así como libertad de paso con leñas y otras mercancías(García Prado, J.).
Un año más tarde, en 1788, es cuando el rey Carlos III firmó las ordenanzas de la “Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Rioja Castellana”, sucesora de la Real Junta de Cosecheros de La Rioja, fundada en 1729. Ocón y su tierra fue una de las localidades, la más oriental, que estuvieron representadas en las Juntas Generales de esta Real Sociedad celebradas en Fuenmayor en 1790 y donde se aprobaron las actas por las que quedaba constituida. Uno de los principales objetivos de esta Real Sociedad fue la construcción de un camino carretil de Logroño a Santander y que, por Gimileo y Pancorbo, enlazase con la carretera existente por Orduña hasta Bilbao y Francia. Este proyecto pretendía facilitar y potenciar la exportación de los vinos de Rioja al mercado extranjero que ya se venía haciendo desde, como mínimo, el año 1560 en el que nos consta la existencia de un “Grupo de Criadores y Exportadores de vinos de La Rioja”. Antes de terminar el siglo XVIII se recogían los frutos de estas iniciativas estando transitable el moderno camino entre Logroño y Gimileo y constuido un puente sobre el Najerilla en Torremontalbo.
Poseemos la constancia, desde el siglo XVIII, de la existencia en El Redal, y toda la zona baja del valle de Ocón, de normativas respecto al cultivo de la vid. Así, también consta, con anterioridad a 1818, la prohibición de publicar el inicio de la vendimia en la tierra de Ocón sin que peritos tanto de Galilea, Corera y El Redal declarasen que los frutos se hallaban en sazón[11].
En la segunda mitad del siglo XVIII tenemos noticia de un ilustre hijo de El Redal que fue Francisco Casto Royo, tesorero y canónigo de la santa Iglesia de Osma y arzobispo titular de Amida, archidiócesis de Mesopotamia que se corresponde con la ciudad de Diyarbakir, en Turquía, donde existe una misión católica. Sabemos que en 1788 se hizo cargo de forma provisional del obispado de Osma (Soria) en calidad de auxiliar y gobernador debido a la muerte del titular.
Hemos tenido que esperar hasta el año 1791 para conocer el nombre de otro alcalde mayor de la Villa y Tierra de Ocón. Este es D. Joaquín Ramón como gobernador y “justicia ordinaria única”.
En 1797 El Redal consigue del Supremo Consejo de Castilla el aumento de la jurisdicción pedánea, lo que supondrá unos mayores poderes judiciales para el alcalde pedáneo del lugar[12].
[1] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal, 2/8/M/RE.
[2] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal, 1/1/M/RE.
[3] Casa de Contratación de Sevilla. ES. 41091.AGI/16404.42.3.215//CONTRATACION, 5422,N.43
[4] José Antonio Benito Rodríguez, “Organización y funcionamiento de los tribunales de cruzada en Indias” Revista de Estudios histórico-jurídicos, Valparaíso 2000.
[5] Publicado por Luis de Lyra en Lima en 1651.En: Bartolomeu Melia, “Etimología y semántica de un manuscrito inédito de Antonio Ruiz de Montoya”. Asunción, Parguay.
[6] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal, 3/1/M/RE.
[7] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal 2/12/M/RE.
[8] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal, 2/1/M/RE.
[9] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal, 1/5/M/RE.
[10] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal, 6/5/M/RE.
[11] Archivo Histórico Provincial de La Rioja, El Redal, 5/4/M/RE.
EDAD CONTEMPORÁNEA DE EL REDAL Y SEGREGACIÓN DE OCÓN
- Divisiones provinciales contemporáneas. El Redal y Ocón en la intendencia de Soria.
Con la división de Miguel Cayetano Soler de 1799 se pretende que las unidades administrativas sean más coherentes y la eliminación de parte de los enclaves provinciales en otros territorios. De esta forma, la parte del partido de Logroño al este del río Leza, que pertenecía a la provincia de Burgos, pasó a pertenecer a la de Soria. En este territorio transferido quedaba incluido Ocón y su tierra que, a partir de entonces, dependerá de la provincia de Soria hasta la creación de la provincia de Logroño en 1822/1833.
En 1802 una nueva reforma añadirá la ciudad de Logroño a la provincia de Soria así como el resto de su partido, con la excepción del enclave de Ezcaray y Ojacastro que se incorpora al partido de Santo Domingo de la Calzada, el cual permanece en la provincia de Burgos.
Será en 1805 cuando el señorío de Ocón y el ducado de Nájera recaigan, por herencia materna, en D. Diego Isidro de Guzmán y la Cerda, marqués de Aguilar de Campoo por herencia paterna. Será éste el último señor (XXIII) jurisdiccional de Ocón y duque (XIX) de Nájera. Sus descendientes conservarán los títulos, de forma nominal, hasta la actualidad.
- Desamortizaciones y final de las jurisdicciones señoriales
Sabemos, que en La Rioja la mayor parte de los derechos señoriales eran jurisdiccionales y apenas tenía importancia el señorío territorial, o sea, el que la propiedad eminente de buena parte de la tierra era del señor. De hecho, como afirma Torrealba(2000; 299-314), los ingresos recibidos por la alta nobleza en La Rioja, relacionados con la propiedad eminente eran minúsculos comparados con los recibidos por los derechos jurisdiccionales.
Todo ello nos lleva a pensar que, entre 1811 y 1837, al abolirse los señoríos jurisdiccionales, y convertir los señoríos territoriales en títulos de propiedad privada, la mayor parte de los títulos de propiedad quedaron en manos de los propietarios tradicionales, campesinos sobre todo, que habían sido anteriormente vasallos del señorío.
Este hecho motivó la escasez de latifundios en La Rioja, abundando, por el contrario, los pequeños propietarios rústicos y no jornaleros sin propiedad, como sí abundaban en el sur de España.
La invasión francesa de España en 1808, junto con las “abdicaciones de Bayona”, dejaron el reino en manos de un rey extranjero que no fue aceptado por la inmensa mayoría de la población. Este hecho motivó la creación de juntas de resistencia al invasor que en La Rioja, y por primera vez, contó con una organización autónoma, coordinada con las del resto de Castilla. Así, entre 1809 y 1811 se constituye la “Junta General de Armamento e Insurrección de La Rioja”. Ésta, con sede en Soto de Cameros, lugar alejado de los centros de control francés, abarcaba “desde el Tirón hasta el Alhama, con inclusión de la ciudad de Alfaro y de todas las serranías cuyas aguas corren al Ebro”. En 1809 se denuncian en El Redal abusos de algunas partidas guerrilleras. También se aprueban oficios sobre suministros a las tropas y del alistamiento en éstas[1].
La villa de Ocón y su tierra no estuvieron, no obstante, entre las localidades que enviaron comisionados a Santa Coloma en 1812, lugar donde se encontraba el cuartel General de la “provincia de La Rioja”. El motivo de la formación de la Junta o Convención de Santa Coloma fue el malestar creado en el ejército y los lugareños tras la disolución de la Junta de La Rioja, junto con las de Soria, Burgos y Álava, las cuales habían quedado bajo el mando del General Jefe del VII Ejército. Los asistentes pretendían la reinstauración de la anterior demarcación riojana dentro del espíritu provincialista existente ya en esta época.
En las Cortes de Cádiz de 1812, al margen de la ocupación francesa de casi toda la Península, y tras ser desoídas las quejas riojanas, se dividen las provincias previas a la invasión en distritos electorales para enviar representantes a Cádiz. Ocón y su tierra, que dependían de la provincia de Soria desde 1799, formarán en esta ocasión parte del distrito de Calahorra, uno de los varios en que se dividió la provincia de Soria.
En 1814, al renovar la concordia entre Arnedo y Ocón y su tierra y facilitar éste a Arnedo copias de la concordia que se habían perdido durante la Guerra de Independencia, Tudelilla no acudió a ratificarla por lo que ésta fue excluida del acuerdo.
Vemos, poco después, en 1816, una vez calmados los ánimos de la Guerra de Independencia, que se solicita en El Redal que aquéllos que hayan tenido oficios de ayuntamiento durante el “gobierno intruso” “se les guarden los derchos, privilegios y prerrogativas que les corresponden”.
El regreso a España de Fernando VII, en 1814, acabó con todas las reformas modernizadoras y con la constitución redactada en Cádiz volviendo a instaurar el Absolutismo. Sin embargo, el pronunciamiento de Riego de 1820 abrió las puertas a los liberales y la restauración de la constitución de 1812. Durante este periodo (Trienio Liberal) se propuso la elaboración de una nueva división territorial más racional encargada a Felipe Bouzá y su ayudante Larramendi. De esta forma, en 1822, debido al gran tamaño que tenía la provincia de Soria y al hecho de que Logroño contase en esta época con el doble de población que la capital soriana, produjo que se proyectara la creación de la primera provincia de La Rioja. La denominación final fue la de provincia de Logroño y su extensión excedía, considerablemente, de la actual, llegando a incluir no sólo territorios de las antiguas provincias de Burgos y Soria (Rioja Castellana), sino también de Álava (comarca de La Rioja Alavesa) y de Navarra.
No obstante, esta división provincial nunca llegó a ser efectiva al recuperar de nuevo, por la fuerza, Fernando VII sus poderes absolutos en 1823 gracias a una intervención militar francesa (Cien Mil hijos de San Luis).
- División provincial de Javier de Burgos de 1833. Ocón y El Redal en la provincia
de Logroño y el partido de Arnedo
Hemos de esperar a 1833, a la muerte de Fernando VII, para que se elaborase una nueva división provincial. Esta se produjo bajo la regencia de María Cristina de Borbón a cargo del Secretario de Estado de Fomento Javier de Burgos y es la que, con pequeñas excepciones, existe en la actualidad. Aunque restablecía la creación de la provincia de Logroño (actual provincia de La Rioja), su criterio de tener en cuenta los límites históricos entre los antiguos reinos, que no se tuvieron en cuenta en las modificaciones posteriores de otras provincias, combinados con el racionalismo territorial, produjo una reducción considerable de la extensión de esta provincia respecto al proyecto de 1822. Esto se debió, en parte, al intento de contentar a los sorianos, y otros vecinos, en un momento delicado de la primera Guerra Carlista.
Así, Ocón y su jurisdicción (actuales Ocón, Galilea, Corera y El Redal) pasaron a formar parte, hasta la actualidad, a la provincia de Logroño (sustituido el nombre provincial en 1982 por el de La Rioja, por constituir, esta provincia, la mayor parte de esta región natural). En 1833 (Real Decreto de 30 de Noviembre), además de la provincia, se crearon, también, nuevos partidos judiciales que ocupaban todo el territorio desapareciendo las villas eximidas. Así, Ocón y su tierra pasó a depender del partido de Arnedo, uno de los nueve que poseía la provincia de Logroño.
En 1833 estalla el conflicto sucesorio en la corona española, tras la muerte de Fernando VII, conocido como primera Guerra Carlista, en la que un hijo de El Redal, el “liberal” Emilio Araoz, alcanzó el cargo de Capitán General de Navarra, uno de los principales focos “carlistas” de la guerra.
En la ley electoral de 1836, la primera de España, llevada a cabo por la presión liberal sobre la regente María Cristina, se divide la provincia de Logroño en 13 distritos electorales, quedando el municipio de Ocón, incluido El Redal, en el distrito de Ausejo o número 2.

Mapa de la provincia de Logroño dividida en 13 distritos electorales en las primeras elecciones en
España de Julio de 1836. Mapa todmado de Bermemar.com, (Modificado Luis Collado 2007).
- -1842: El Redal se segrega del municipio de Ocón
Llegados a este término, es en estas fechas cuando se segregan, de la Tierra o municipio de Ocón, los “pueblos de la tierra baja”: Corera, El Redal y Galilea, dando lugar a incidentes y pleitos, sobre todo con los deslindes, que veremos más adelante.
Fue en el Boletín Oficial de la Provincia de Logroño nº 50, correspondiente a 1842 y con fecha del 23 de junio, en donde aparece publicada la carta y “Orden del Regente”, remitida por Juan de Tejera (jefe político de la provincia de Logroño), en la que el Secretario de Estado refiere que el Regente del reino (General Baldomero Espartero) había tenido conocimiento del expediente remitido el 16 de junio por Juan de Tejera sobre la “separación de la Aldea de El Redal de la Villa de Ocón”. El Secretario de Estado afirma en la orden publicada en el Boletín que “se ha servido Su Alteza (Espartero) resolver que la población de El Redal quede totalmente emancipada de la Villa de Ocón, formando ayuntamiento…”
Supone la “Orden del Regente” publicada el 23 de junio de 1843 un hito histórico para El Redal al verse satisfechas sus demandas de autonomía administrativa en unos momentos en los que, como ya hemos visto, los pueblos de la “zona baja” del valle de Ocón se encontraban en pleno auge poblacional y económico frente a la villa de Ocón y las otras aldeas de la “zona alta” del valle.

Artículo del Boletín Oficial de la Provincia, nº 50 (del 23 de junio de 1842), donde se publica la aprobación de la segregación de El Redal.
Gran parte de las “tierras del común” fueron roturadas en el valle y jurisdicción de Ocón durante la guerra de Independencia (1808-1812), unas 600 fanegas de los bienes propios de la villa. Los antiguos montes de señorío y realengo fueron incorporados al Estado en 1838. La enajenación la realizó el Estado a cambio de títulos de la Deuda Perpetua que se hallaba en poder de la villa de Ocón, por lo cual se promovió un pleito de mayor cuantía que duró siete años y se falló a favor de los “Tres pueblos de Abajo”, o sea, Galilea, Corera y El Redal. De esta forma, se les dio participación en los Títulos de la Deuda y derecho a los beneficios de leños, pastos y aguas. Estas serían utilizadas por Corera y El Redal quienes compensaron, con un tercio del valor, a Galilea porque ésta no podía utilizarlas debido a su posición topográfica respecto a ellas (García Prado, J.).
Es en 1855 cuando se aprueba la ley (de 1 de Mayo) presentada por Pascual Madoz, y firmada por la reina Isabel II, que fue la que se aplicó en la desamortización de “bienes y propios” de Sierra la Hez.
En su artículo primero, decía declarar en estado de venta todos los predios rústicos y urbanos, censos y foros, pertenecientes, entre otros, a los “propios y comunes” de los pueblos. Los fondos que se recaudasen a consecuencia de las ventas realizadas, salvo el 80% procedente de la venta de propios, tenían un claro fin: financiar el déficit público.
En su artículo 15 sancionaba que el Gobierno invertiría el 80% del producto de la venta de bienes propios en comprar títulos de la deuda consolidada al 3% que se convertiría, inmediatamente, en inscripciones intransferibles de la misma a favor de los pueblos (García Prado, J.).
Poco después de la segregación de El Redal y Corera de la villa de Ocón es el turno de Galilea que se establece como municipio independiente en 1865.

Mapa del Valle de Ocón dividido en cuatro municipios desde s. XIX a la actualidad.
Luis Collado 2007.
En 1869, bajo el gobierno del riojano Sagasta, en España se establece el sufragio universal masculino. En estas elecciones a las Cortes Generales los distritos electorales de la provincia de Logroño ya estaban reducidos a cuatro: Logroño, Santo Domingo de la Calzada, Torrecilla en Cameros y Arnedo, quedando El Redal, junto a los otros municipios del valle de Ocón en el distrito de Logroño capital. En tres de estos distritos son elegidos tres personalidades, una por distrito, de primer orden en la vida política española de este periodo como son Baldomero Espartero, Mateo P. Sagasta y Salustiano Olózaga.

Mapa de El Redal y el Valle de Ocón en el partido judicial de Arnedo y en el distrito electoral de Logroño capital, dentro de la provincia de Logroño. Luis Collado 2007.
Hasta el 20 de abril de 1871 no se efectúa un deslinde entre El Redal y el municipio de Ocón. Se produjeron nuevos acuerdos y concordias referentes al aprovechamiento entre El Redal y los municipios de su entorno en 1894 y fueron ratificados en 1897. De esta forma, Ausejo cedía sus aprovechamientos de pastos a los cuatro municipios que formaran antaño la tierra de Ocón, entre ellos El Redal, y éstos, en compensación, cedían a Ausejo el aprovechamiento de las aguas del río Molinar y el valle Congosto.
En 1873, tras la abdicación de Amadeo I, finaliza el llamado “Sexenio Revolucionario” y el pronunciamiento de Pavía fuerza la “Restauración” borbónica bajo Alfonso XII, cuyas medidas electorales anulan el sufragio universal masculino reduciendo a la mínima expresión el número de electores. No obstante, tras unos primeros electos conservadores, el distrito de Logroño capital, al que pertenecía El Redal, va a elegir, sistemáticamente, desde 1881, a candidatos liberales o sagastinos como el propio Sagasta, elegido consecutivamente diputado nacional por el distrito de Logroño capital, entre 1884 y 1901, en seis ocasiones. Es de nuevo bajo el gobierno del torrecillano Sagasta, en 1891, cuando se repone el sufragio universal masculino, una vez muerto Alfonso XII, y aprobado por la regente María Cristina.
En 1897 los pueblos de Galilea, Corera y El Redal plantearon un pleito contra Ocón reclamándole el aprovechamiento de aguas y leña así como parte que debía corresponderles en los intereses de las “Láminas de Propios” obtenidas con la venta de tales bienes al Estado. Así, la Audiencia de Burgos determinó en 1899 la distribución del 80% de lo concedido por el Estado de la siguiente manera: la mitad para Ocón y la otra, en partes iguales, entre Galilea, Corera y El Redal.
La población de El Redal y el valle de Ocón en el siglo XIX es de lento crecimiento. Parece ser que la crisis agraria de 1803-4 no afectó al valle de Ocón si obedecemos a los censos. La Guerra de Independencia (1808-1812) parece que influye en el descenso que se aprecia en el vecindario de 1823, aunque éste parece exagerado. Los enfrentamientos bélicos no fueron importantes pero la inseguridad de la época sí parece que alteró los comportamientos demográficos. Esto fue debido a la limitación de movilidad de la población y la ausencia de varones, huídos o enrolados en el ejército. El crecimiento espectacular que se produce en la región desde 1815 y la primera Guerra Carlista de 1833 parece que no concuerda con los datos que arroja el vecindario de 1823, que tiene que ser erróneo. De hecho, sólo hacia 1833 parece que la población, no sólo del valle de Ocón sino de todo el interior de España, supera el techo demográfico alcanzado durante la 2ª mitad del siglo XVI. Sin embargo, de nuevo, podemos conceder escasa fiabilidad al censo de la provincia de Logroño que utilizan en 1850 Madoz y Govantes (725 habitantes para El Redal) por exagerado. El crecimiento parece deberse, en parte, al aumento de la producción ligado a las transformaciones jurídicas de la tierra con la supresión del señorío y las desamortizaciones. El estallido de la Guerra Carlista en 1833 marca un punto de inflexión en la trayectoria expansiva en La Rioja debido al efecto del establecimiento de tropas en la zona, el bloqueo económico con las “provincias exentas” y Navarra, el estado de guerra y la epidemia de cólera. No obstante, parece que la población de El Redal y el Valle de Ocón continuó creciendo como manifiesta el censo de 1842, bastante fidedigno, que registra 513 habitantes para El Redal.
Tras 1857, se observa una desaceleración generalizada pero que en el valle de Ocón se acusa más que en otras zonas de La Rioja. Se debe, principalmente, a las carestías de 1857 y 1868 las cuales, aunque tienen escasas consecuencias en la mortalidad, provocan un descenso brusco de la natalidad. También hay que destacar otros elementos de limitación como son la reducida ampliación de la superficie de regadío o las limitadas aportaciones de los nuevos cultivos. Esta desaceleración podemos observarla en los censos de 1857-60 y 1877 con 522, 501y 441 habitantes, respectivamente, para El Redal. Asistimos, también, a la despoblación y desaparición de núcleos de población en favor de otros, así Govantes recoge la despoblación, en el valle de Ocón, de la aldea de San Julián en 1839.
Los efectos de la crisis finisecular, causada por la limitación de la producción por la falta de transformaciones profundas en las estructuras agrarias arcaizantes, podemos observarlos en El Redal en los censos de 1887 y 1897, con 533 y 514 habitantes, que muestran el “estancamiento finisecular” tras la recuperación de la década anterior.
Una vez entrados en el siglo XX tenemos que, en 1902, la corporación local de El Redal pasará de 4 a 7 miembros, incluido el alcalde, elegido ahora por los concejales en votación secreta, según los artículos 53 y 54 de la ley.
Entre 1902 y 1946 se organiza la denominación de Origen para los vinos de Rioja en
la cual es incluido El Redal, así como el resto del valle de Ocón. La delimitación de 1976 en tres subzonas de la denominación situará a El Redal en la subzona de La Rioja Baja hasta la actualidad, disponiendo la localidad de una cooperativa vitivinícola para la comercialización de sus caldos.
Respecto a la situación política vemos, entre 1905 y 1923, que son elegidos, sistemáticamente, diputados “sagastinos” por el distrito de Logroño capital. Entre éstos destacan Miguel Salvador Rodrigáñez, tres veces entre 1905 y 1910, Prudencio Muñoz Álvarez, tres veces entre 1912 y 1916 y, finalmente, Amós Salvador Carreras entre 1919 y 1923.
En 1923 el golpe de estado de Primo de Rivera, legitimado por el rey Alfonso XIII, elimina las elecciones en todas las instituciones representativas, excepto en las municipales, hasta su caída en 1930.
Durante la II República, instaurada en 1931, tras la abdicación de Alfonso XIII a causa del triunfo de los republicanos en las elecciones municipales de abril, la nueva constitución instaura el sufragio universal absoluto que regirá éstas hasta el golpe de estado de julio de 1936. También, con la nueva ley electoral, se unifican los cuatro distritos electorales logroñeses (riojanos) en uno pero con cuatro diputados, por lo que se seguirán enviando cuatro diputados al Congreso.
Amós Salvador vuelve a ser reelegido en 1933, aunque en minoría por la victoria conservadora de este año, y en 1936. Entre los diputados conservadores elegidos por la provincia de Logroño destaca Tomás Ortiz de Solórzano, elegido en 1931, 1933 y 1936.
En las elecciones municipales de abril de 1931 es elegido como alcalde de El Redal Víctor García Tejada y en 1933 Andrés Tejada Aguado, que repetirá en 1936.
Es en el censo de población efectuado en 1910 cuando El Redal registró su máximo poblacional conocido llegando a contar con 556 habitantes. A partir de esta fecha la población se estanca y comienza un descenso poblacional irreversible, sobre todo a partir de los años 40, por la constante atracción de las ciudades frente al campo.
El municipio de Ocón sufre un periodo de división en dos municipios debido al intento de traslado de la capitalidad a la población de Los Molinos de Ocón en 1932, que quedó en suspenso hasta 1949 en que se divide el municipio en dos: La villa de Ocón (con Santa Lucía y Las Ruedas) y Los Molinos de Ocón (con Oteruelo, Aldealobos y Pipaona) sin embargo esta división no cuajó y la despoblación motivó el reagrupamiento de municipios en numerosas zonas de España, tal como sucedió en el municipio de Ocón en los años 80.
Parece ser que fue durante los primeros años del s. XX cuando se produjeron los mayores desperfectos y ruina de la ermita de san Justo y san Pastor de El Redal, antigua iglesia parroquial. Esta ermita de fábrica gótico-tardía, probablemente de la primera mitad del siglo XVI, fue posiblemente la iglesia de mayor valor artístico de todo el valle de Ocón pero, parece ser, que sucumbió a los problemas estructurales y a la desidia de los responsables eclesiásticos de la época.
Gracias a las investigaciones de Antonio Ruiz Resa sabemos, también, que en el año 1941, siendo párroco de El Redal Ángel Fernández, la ermita sufrió su mayor expolio debido a que la mayor parte de sus muros, ya en estado ruinoso, fueron desmontados y llevados al monasterio de Valvanera donde fueron utilizados para su restauración. La acción de algunos lugareños, finalmente, también sirvió para la definitiva ruina de la ermita.
No obstante, Santiago Fernández Reinares, un redaleño que hizo fortuna en Uruguay, concedió a su muerte una importante suma a la Iglesia de El Redal, mediante cláusula testamentaria, para la restauración de la ermita. Sin embargo, de nuevo, nada se hizo para su recuperación.
La ermita de San Justo y San Pastor quedó, así, en el estado lamentable en la que la encontraron los trabajos de rehabilitación que se han acometido recientemente.
En 1946, la Audiencia de Burgos dictó sentencia favorable a los municipios del Valle de Ocón (incluido El Redal) frente a los propietarios del coto de San Martín de Berberana, jurisdicción de Agoncillo, que se negaban a mantener las concordias y pretendían retener la posesión de la servidumbre de comunidad de aprovechamiento de pastos.
La población de El Redal se ve reducida considerablemente entre 1960 y 1970 volviendo a 325 habitantes en 1970, población que no era tan reducida desde mediados del siglo XVIII.
En 1979, tras la aprobación de la constitución de 1978, vuelve a haber elecciones democráticas en España, resultando elegido como alcalde de El Redal D. Venancio Resa Benito.
Por la ley 6/1989 de 27 de diciembre de 1989 quedaron reducidos los partidos judiciales de la provincia de Logroño (La Rioja) sólo a tres: Haro, Logroño y Calahorra, quedando El Redal, así como todo el valle de Ocón en este último.
En las elecciones municipales de 1991 se reduce el número de concejales que forman el ayuntamiento de El Redal de siete a cinco, número que se mantiene hasta la actualidad, debido al descenso del número de habitantes empadronados.
El Redal encara el siglo XXI con una combinación de tradición y modernidad. De esta forma se ha embarcado en numerosos proyectos como la consolidación de la ermita, la construcción de un parque público y las obras de un nuevo edificio multiusos que acogerá al ayuntamiento entre otros servicios.
ANEXOS:
CRONOLOGÍA DE EL REDAL Y VALLE DE OCÓN:
-S. X-IX a.C. Bronce Final en el poblado de Partelapeña (El Redal)
-S. VIII-VII a.C. 1ª Edad del Hierro y cultura de los Campos de Urnas Tardíos en
Partelapeña.
-S. VI-II a.C. 2ª Edad del Hierro y cultura Celtibérica en Partelapeña.
-195-179 a.C. Conquista romana por Manlio Acidino (186) y Tiberio Sempronio Graco.
-S. II a.C.- s. IV d.C. Periodo romano y Romanización de Partelapeña.
-S. V-VII Periodo visigótico en la villa de Parpalinas (Ocón)
-714- 923/1023 Dominio musulmán (Banu Qasi) del valle de Ocón.
-923-1023 Conquista cristiana por los reyes de Pamplona y Nájera.
-S. X Voto de Fernán González a San Millán, primera mención de Ocón.
-1023 Fortún, dominando en Ocón, en nombre de Sancho III “el Mayor” de Pamplona y
Nájera.
-1040 El monasterio de San Saturnino es donado por García III “el de Nájera” con la
“ciudad” de Parparinas al monasterio de Valvanera.
-1054 García III el de Nájera cede Ocón, junto a otras tierras, a su esposa Dña. Estefanía
de Berenguer en sus capitulaciones matrimoniales.
-1076 Muere Sancho IV “el de Peñalén” de Pamplona y Alfonso VI de León y Castilla
conquista las tierras de Nájera y Calahorra.
-1092 Enneco Azenariz (Íñigo Aznárez), señor en Ocón.
-1163 Ocón es tomado, junto a otras plazas por Sancho IV de Navarra, durante la
minoría de edad de Alfonso VIII de Castilla.
-1173-4 Alfonso VIII de Castilla toma Ocón y las otras tierras perdidas durante su
minoría de edad. Concesión del Fuero de Ocón.
-1310 Fernando IV de Castilla confirma y amplía “los buenos usos, fueros y
costumbres”del concejo de Ocón.
-1379 Enrique II de Trastamara entrega Ocón y su tierra como señorío a Diego López
Manrique de Lara, señor de Amusco, Navarrete y Treviño. Sus descendientes
serán los duques de Nájera que heredarán el señorío de Ocón.
-1409 Concordia entre Ausejo y Ocón y su tierra.
-1556 Primera mención de El Redal en la tierra de Ocón por el licenciado Marín Gil
en su libro de visita pastoral.
-1601 Ordenanzas de la villa y tierra de Ocón (Valladolid, 28 mayo)
-1603 Concordia entre Ocón y Jubera y sus respectivas tierras.
-1751 Catastro de Ensenada: Ocón formaba parte del partido de Logroño dentro de la
provincia de Burgos. El lugar de El Redal contaba con 80 vecinos (320-400
habitantes).
El señor de Ocón era (Francisco Ponce de León) el duque de Nájera, Arcos y Maqueda. Su apoderado en Ocón y su tierra era José Basarán.
-1787 Concordia entre Ocón y su tierra y la ciudad de Arnedo y sus villas eximidas.
-1790 Ocón es una de las localidades que acude a las primeras Juntas Generales de la
“Real Sociedad de Amigos del País de La Rioja Castellana” en Fuenmayor.
-1797 El Redal consigue del Supremo Consejo de Castilla el aumento de su jurisdicción
pedánea.
-1799 Reforma provincial de Miguel Cayetano Soler. Ocón y su tierra pasan a depender
de la provincia de Soria, así como toda la parte del partido de Logroño al E. del
río Leza.
-1833 Ocón y su tierra pasan a formar parte de la creada provincia de Logroño. Tras la
abolición del señorío jurisdiccional será el rey quien nombre alcalde mayor en
Ocón.
-1836 Primeras elecciones municipales (sufragio censitario).
-1838 Los antiguos montes de señorío fueron incorporados al estado a cambio de
Títulos de Deuda Perpetua.
-1842 El Redal se segrega de Ocón como municipio independiente.
-1855 Desamortización de Bienes y Propios de la Sierra de la Hez por Pascual Madoz
durante el reinado de Isabel II.
-1897 Pleito sobre aprovechamientos de agua y leña de El Redal, Corera y Galilea
Contra el municipio de Ocón.
-1910 El censo de este año arroja el máximo poblacional de El Redal con 556
habitantes.
SEÑORES DE OCÓN:
I - D. Ramiro Sánchez de Asiáin (s. XIV), concedido por Enrique II, desposeído por
pasar a las filas del rey de Navarra Carlos II. Como consecuencia Enrique II entrega
Ocón a:
II - D. Diego Gómez (I) Manrique de Lara (¿- 1385) (1379 Señor de Ocón), VII
Señor del estado de de Amusco, II Señor de Treviño, Señor de Redecilla del
Camino, Navarrete, San Pedro Manrique y Ocón. Repostero Mayor del rey Juan I y
Adelantado mayor de Castilla. Muere en 1385 en la batalla de Aljubarrota
(Portugal).
III - D. Pedro (III) Manrique (II) de Lara y Mendoza (1381- 1440) VIII Señor del estado de Amusco, III Señor de Treviño, Señor de los estados de Redecilla, Navarrete, Paredes de Nava, las dos Amayuelas, Valdezcaray, Ocón, San Pedro Manrique, Villoslada, Ortigosa de Cameros, Lumbreras , Villarta-Quintana, Baños de Cerrato, Eterna y Anguta. Capitán general de la frontera de Jaén y alcaide de la fortaleza de Davalillo. Crea varios mayorazgos con sus tierras por merced real para sus hijos, siendo el mayor:
IV - D. Diego Gómez (II) Manrique de Lara (ca 1415- ca 1460) Creado I Conde
de Treviño por el Rey Juan II en 1453, IX Señor del estado de Amusco, Señor de los estados de Redecilla, Navarrete, Ocón, Villoldo, etc. I Notario Mayor del reino de León.
V - D. Pedro Manrique (III) de Lara y Gómez de Sandoval (1443-1515) Creado I Duque de Nájera por los Reyes Católicos en 1482. II Conde de Treviño, X Señor del estado de Amusco, Señor de los estados de Redecilla, Navarrete, Ocón, Villoldo, Genevilla, Cabredo, etc. I Tesorero Mayor de Vizcaya, II Notario Mayor de León, Capitán General de las fronteras de Aragón, Navarra y Jaén y del ejército de Navarra.
VI - D. Antonio Manrique de Lara (ca 1470-1535 ) II Duque de Nájera, Grande de España de Primera Creación en 1520, III Conde de Treviño, XI Señor del estado de Amusco, Señor de los estados de Redecilla, Navarrete, Ocón, etc. II Tesorero Mayor de Vizcaya, Virrey y Capitán General de Navarra, etc.
VII - D. Manrique de Lara (1504-1558), III Duque de Nájera, GEPC, IV Conde de Treviño, XII Señor del estado de Amusco y otros de esta casa, III Tesorero Mayor de Vizcaya. Casa con Luisa de Acuña Manuel, V condesa de Valencia de Don Juan.
VIII - D. Manuel Manrique de Lara (1533-1600), IV Duque de Nájera, GEPC, V Conde de Treviño, VI de Valencia de Don Juan, XIII Señor del estado de Amusco y otros de esta casa, IV Tesorero Mayor de Vizcaya, Comendador de Herrera en la Orden de Calatrava, Virrey y Capitán General de Valencia, del Consejo de Estado, etc.
IX - Da. Luisa Manrique de Lara (1558-1627) V Duquesa de Nájera, GEPC, VII Condesa de Treviño, VIII de Valencia de Don Juan, XIV Señora del estado de Amusco, dueña del Oficio de Tesorero Mayor de Vizcaya. Casa con Bernardino de Cárdenas III Duque de Maqueda, GE, Marqués de Elche, etc.
X - D. Jorge de Cárdenas Manrique de Lara, (ca 1585- 1644) VI Duque de Nájera, GEPC, IV Duque de Maqueda, GE, Marqués de Elche, etc., VIII Conde de Treviño, IX de Valencia de Don Juan, XV Sr. del Estado de Amusco y de los demás de la Casa de Manrique de Lara de la línea de Amusco, Sr. de la Casa y Estado de Cárdenas, VI Tesorero Mayor de Vizcaya. Le sucede su hermano:
XI - D. Jaime Manuel Manrique de Lara y Cárdenas, (ca 1586-1652) VII Duque de Nájera, GEPC, V Duque de Maqueda, GE, Marqués de Elche, y de Belmonte, IX Conde de Treviño, X de Valencia de Don Juan, XVI Sr. del Estado de Amusco y de los demás de la Casa de Manrique de Lara, línea de Amusco, y Sr. de la Casa y Estado de Cárdenas, VII Tesorero Mayor de Vizcaya, etc.
XII - D. Francisco María de Montserrat Manrique de Cárdenas, (¿- 1656) VIII Duque de Nájera, GEPC, VI Duque de Maqueda, GE, Marqués de Elche, X Conde de Treviño, XI de Valencia de Don Juan, XVII Sr. del Estado de Amusco y de los demás de la Casa de Manrique de Lara, línea de Amusco, Sr. de la Casa y Estado de Cárdenas, VIII Tesorero Mayor de Vizcaya, etc.
- Da. María de Cárdenas Manrique de Lara (¿-1628) (tía del anterior) . Casa con D. Juan Andrés Hurtado de Mendoza, V Marqués de Cañete, GE, etc.(¿-1639). Su hija:
XIII- Da. Teresa Antonia Manrique de Cárdenas y Mendoza, (¿-1657) IX Duquesa de Nájera, GEPC, VIII de Maqueda, GE, VII Marquesa de Cañete, GE, XI Condesa de Treviño, XII de Valencia de Don Juan, XVIII Sra. del Estado de Amusco y de los demás pertenecientes a la Casa de Manrique de Lara, línea de Amusco, Sra. de la Casa y Estados de Hurtado de Mendoza, línea de Cañete, IX dueña del oficio de Tesorero Mayor de Vizcaya, etc.
(El ducado de Maqueda pasa a Raimundo de Alencastre, duque de Aveiro, y después a los Ponce de León (duques de Arcos).
- Da. Nicolasa de Mendoza Manrique de Cárdenas (¿-1649), (hermana de la anterior)
casada con D. Alonso Fernández de Velasco, III Conde de Revilla (¿-1672). Su hijo:
XIV - D. Antonio de Mendoza Velasco Manrique de Lara, (¿- 1676) X Duque de Nájera, GEPC, VIII Marqués de Cañete, GE, IV Conde de la Revilla, XII de Treviño, XIII de Valencia de Don Juan, XIX Sr. del Estado de Amusco y de los demás pertenecientes a la Casa de Manrique de Lara, línea de Amusco, Sr. de la Casa y Estados de Hurtado de Mendoza, línea de Cañete, y de los de Velasco, línea de la Revilla, X Tesorero Mayor de Vizcaya, etc.
XV - D. Francisco Miguel Manrique de Mendoza y Velasco, (1675-1678) XI Duque de Nájera, GEPC, IX Marqués de Cañete, GE, V Conde de la Revilla, XIII de Treviño, XIV de Valencia de Don Juan, XX Sr. del Estado de Amusco y otros, XI Tesorero Mayor de Vizcaya, etc.
XVI - Da. Nicolasa Manrique de Mendoza y Velasco (1672-1709), XII Duquesa de Nájera, GEPC, X Marquesa de Cañete, GE, VI Condesa de la Revilla, XIV de Treviño, XV de Valencia de Don Juan, XXI Sra. del Estado de Amusco y otros, XII dueña del oficio de Tesorero Mayor de Vizcaya, etc.
Casada en 1687, con D. Beltrán Manuel Vélez de Guevara y Guevara (IX Conde de Oñate, GE).
XVII - Da. Ana Manuela Sinforosa Manrique de Guevara Mendoza y Velasco, (1692-1731) XIII Duquesa de Nájera, GEPC, XI Marquesa de Cañete, GE, XVI Condesa de Valencia de Don Juan, XV de Treviño, VII de la Revilla, XXI Sra. del Estado de Amusco y otros, XIII dueña del Oficio de Prestamero Mayor de Vizcaya, etc.
(A su muerte los Estados de Nájera (incluido Ocón) pasan a los Duques de Arcos, los de Cañete a los Marqueses de Fuente-el-Sol y los de Revilla a una línea secundaria de los Velasco).
- Dª. Ana María de Cárdenas Manrique de Lara.
Casada con D. Jorge de Alencastre, III Duque de Torresnovas, GE, primogénito y heredero de los III Duques de Aveiro, GE.
- (2ª hija) Da. María Guadalupe de Alencastre Cárdenas, etc. (¿- 1715), V Duquesa de Aveiro, V de Torresnovas, VIII de Maqueda, Duquesa de Terranova y Ciudad Real, 5 veces GE, Marquesa de Elche, etc.
Casada en 1666, c. D. Manuel Ponce de León, (1633-1693). VI Duque de Arcos, GEPC, etc.
- D. Joaquín Ponce de León, (¿-1729) VII Duque de Arcos, GEPC, IX de Maqueda, GE, etc.
XVIII - D. Joaquín Cayetano Ponce de León, (¿- 1743) XIV Duque de Nájera, GEPC, VIII Duque de Arcos, GEPC, X Duque de Maqueda, GE, XVIII Conde de Valencia de Don Juan, XVI de Teviño, XXII Señor del Estado de Amusco y otros, etc.
XIX - D. Manuel Ponce de León (¿- 1744), XV Duque de Nájera, GEPC, IX Duque de Arcos, GEPC, XI Duque de Maqueda, GE, XIX de Valencia de Don Juan, XXIII Sñr. del estado de Amusco y otros, etc.
XX - D. Francisco Ponce de León (¿-1763), XVI Duque de Nájera, GEPC, X Duque de Arcos, GEPC, XII Duque de Maqueda, GE, XX Conde de Valencia de Don Juan, XXIV Sñr. del estado de Amusco y otros, etc.
XXI - D. Antonio Ponce de León (¿-1780), XVII Duque de Nájera, GEPC, XI Duque de Arcos, GEPC, XIII Duque de Maqueda, GE, I Duque de Baños XXI Conde de Valencia de Don Juan, XXV Sñr. del estado de Amusco y otros, etc.
(Se extingue esta línea y los estados de Nájera (incluido Ocón) pasan a los Manrique de la Cerda, como descendientes de los Manrique de Lara, rama de Paredes de Nava).
- D. Isidro Manuel Manrique de la Cerda y Téllez-Girón (1712-1742), VII marqués de Frómista, V de Laguna de Camero Viejo, marqués de Caracena, XXI conde de Paredes de Nava y conde de Pinto.
XXII - Da. María Isidra de la Cruz Manrique de la Cerda y Guzmán (ca 1742-1811), XVIII Duquesa de Nájera, GEPC (1780), VI Marquesa de Laguna de Camero Viejo, XXII Condesa de Valencia de Don Juan, XVII Condesa de Treviño, XVI de Valencia de Don Juan, XIV Condesa de Paredes de Nava, GE de 1º clase (R.D.: 11.03.1757), Sra. de los Estados de Villapalacios, Bienservida y Villaverde y de todos los Estados y Villas de la línea de Paredes de Nava, etc.
Casa el 10.10.1756, con D. Diego Ventura de Guzmán Fernández de Córdova Manrique de Lara (¿-1805), XV Marqués de Aguilar de Campoó, GEPC, X marqués de Castañeda, VIII de Quintana del Marco, VIII de Villamediana, VI de Campo Real, VI de Montealegre, V de Guevara, XIII Conde de Oñate, GE, IX Conde de Villaumbrosa, VIII de Castronuevo, etc .
XXIII - D. Diego Isidro de Guzmán y la Cerda (¿- 1849), XIX Duque de Nájera, XVI Marqués de Aguilar de Campoó, 2 veces GEPC, XI Marqués de Castañeda, IX de Quintana del Marco, IX de Villamediana, VII Marqués de Laguna de Camero Viejo, VII de Montalegre, VII de Campo Real , VI de Guevara, XXIII conde de Valencia de Don Juan, XVIII Conde de Treviño, XV de Paredes de Nava, XIV de Oñate, X de Villaumbrosa, IX de Castronuevo, etc.
Casa el 01.08.1795, con Da. María del Pilar de la Cerda Marín de Resende (*1777-1812).
Entre 1811-1833/1837 se suprime el señorío jurisdiccional en toda España, siendo sustituido el señorío territorial o solariego por la propiedad plena. En Ocón y su tierra, al igual que el resto de La Rioja, el señorío parece haber sido mayoritariamente jurisdiccional.
A partir de entonces, y hasta 1836, el rey pone alcalde mayor en Ocón, siendo las sentencias de éste recurribles a la Real Chancillería de Valladolid.
ALCALDES DE OCÓN (incluido El Redal) 1811-1836:
ALCALDES DE OCÓN (incluido El Redal) 1836-1842:
ALCALDES DE EL REDAL (1842-2007):
(Alcaldes designados, elecciones por sufragio censitario 1842-1870)
- D. Manuel Jiménez 1842-1843
- D. Vicente Sagasti 1844-1846
- D. Juan Fernández 1847-1848
- D. Ángel Royo 1849-1850
- D. Alejandro Royo 1850-1851
- D. Aquilino Balmaseda 1852-1854
- D. José Ruiz 1855-1856
- D. Carlos Ocón 1857-1861
- D. Marín Pinillos 1862-1863
- D. Miguel Balmaseda 1863-1865
- D. Manuel García 1865-1867
- D. Benito Ocón 1868
- D. José Prida (enero 1869)
- D. Gregorio Ocón (enero-febrero 1869)
(Alcaldes elegidos indirectamente por sufragio universal masculino 1870-1877)
- D. Pedro Carrillo 1869-1871
- D. Benito Ruiz 1872-1874
- D. Valentín Royo 1876-1877
(Alcaldes designados, elecciones por sufragio censitario reducido 1877-1890)
- D. Ramón Araoz 1878-1879
- D. Manuel Fernández 1880-1881
- D. Andrés Rubio Montiel 1882-1883
- D. Hilario Pinillos 1884-1885
- D. Benito Ocón 1886-1887
- D. José Alba 1888-1889
- D. Canuto Ruiz 1890-1891
(Alcaldes elegidos indirectamente por sufragio universal masculino 1890-1923)
- D. Eusebio Ibáñez García 1892-1893
- D. Claudio Pascual 1894-1895
- D. Vicente Fernández 1895-1896
- D. Venancio Resa Oñate 1897
- D. Carmelo García Ocón 1898-1899
- D. Raimundo Ocón Pinillos 1900-1901
- D. Melitón Nájera Galilea 1902-1903
- D. Martín López Fernández 1904-1905
- D. Leandro Resa Oñate (1ª vez) 1906-1910
- D. Cirilo García Ocón 1910-1912
- D. Benigno Resa Gil 1912-1913
- D. Jerónimo Pérez Caballero 1913-1914
- D. Manuel Gil Sáenz 1914-1916
- D. Agustín Araoz Royo 1916-1918
- D. Leandro Resa Oñate (2ª vez) 1919
- D. Francisco Prida Royo (1ª vez) 1920-1922
- D. Rufino Bretón Sáenz (1ª vez)1922
- D. Ángel Ruiz Rodríguez 1923-1924
(Alcaldes elegidos por sufragio universal bajo la dictadura de Primo de Rivera 1923-1930)
- D. Francisco Prida Royo (2ª vez) 1924-1926
- D. Marcelino José Bermejo y Robledo 1926-1930
- D. Rufino Bretón Sáenz (2ª vez) 1930-1931
(Alcaldes elegidos por sufragio universal entre 1931-1936)
- D. Víctor García Tejada 1931-1932
- D. Andrés Tejada Aguado 1933-1936
(Alcaldes designados sin elección bajo la dictadura de 1936-1975)
- D. Julio Resa García 1936-1937
- D. Laureano Sagasti Romo 1937-1938
- D. Guillermo Ocón Ruiz 1938-1941
- D. Máximo López Carrillo 1941-1950
- D. José Vázquez Moreno 1950-1958
- D. Miguel Resa Pérez-Caballero 1958-1979
(Alcaldes electos por sufragio universal 1979- )
- D. Venancio Resa Benito 1979-1983
- D. Pablo Ruiz Fernández 1983-1987
- D. Julio José Vázquez García 1987-1991
- D. Hilario Bretón Laya 1991-2003
- D. José Luis Cruz Gómez Bretón 2003-2007 (Reelegido 2007-2011)
EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN DEL VALLE DE OCÓN Y EL REDAL:
Ocón y su Tierra*…………………………………………habitantes:
- 1556 (Libro de visita pastoral).… 360 (vecinos)……. 1080/1440
- 1571 (Recuento)…………………750* ´´
- 1594 (Censo Corona Castilla)…...472 ´´ …….1416/1928
- 1631 (Censo de la Sal)…………..424 ´´ …… 1272/1696
- 1646 (Censo)..…………………...450 ´´ …….1350/1800
- 1717 (Vecindario Campoflorido)..284,5**
- 1751 (Vecindario Ensenada)….....461…………….…1383/1844
- 1768 (Censo Aranda)………………………………....1307
- 1787 (Censo Floridablanca)…………………………..1408
- 1812 (Vecindario)……………….591 (vecinos)……..1773/2364
- 1823 (Vecindario)……………….390 ´´
- 1829 (Miñano)……………………………………..…1508
- 1842 (Censo prov. Logroño)…….661(vecinos)……...2944***
- 1910 Ocón + Galilea + Corera + El Redal……………4127
- 2006 ´´ ´´ ´´ ´´ …………...1091
El Redal ……………………………………….habitantes:
- 1751 (Vecind. Ensenada)….80 (vecinos)..240/320
- 1830 (Dicc. Geogr. Univ.).145 ´´ ...725****
- 1842 (Censo)……………………………..513 (de derecho)
- 1850 (Madoz)…………….130(vecinos) ..725*****
- 1857 (Censo)……………………………..522 (de hecho)
- 1860 ´´ ………………………………501 (de hecho)
- 1877 ´´ ………………………………441******
- 1887 ´´ ………………………………533
- 1897 ´´ ………………………………514
- 1900 ´´ ………………………………555
- 1910 ´´ ………………………………556
- 1920 ´´ ………………………………508
- 1930 ´´ ………………………………451
- 1940 ´´ ……………………………....499
- 1950 ´´ ……………………………...494
- 1960 ´´ ……………………………...441
- 1970 ´´ ……………………………...325
- 1981 ´´ ……………………………...262
- 1991 ´´ ……………………………...243
- 2001 ´´ ……………………………...211
- 2006 ´´ ……………………………...186
* Incluye La villa de Ocón, Sta. Lucía, Galilea, Corera, El Redal, Pipaona, Los Molinos, Aldealobos, Las Ruedas de Ocón y Oteruelo.
* Govantes. Poco fiable.
** Datos del vecindario de Campoflorido considerados poco fiables.
*** Según el diccionario geográfico histórico de Govantes.
**** Cálculo exagerado en la trasformación de vecinos en habitantes. Entre 325/500 según nosotros.
***** Datos poco verosímiles, tanto el número de vecinos, inferior a lo esperable como en la exagerada conversión de ve vecinos en habitantes.
****** Población de derecho a partir de ésta.
DOCUMENTOS HISTÓRICOS:
-El fuero de Ocón
(Transcripción y comentario de Óscar Alberto Sáenz Barrio. Tomado de www.elvalledeocon.org)
(Crismón):
1/ In nomine domini amen. Notum ac manifestum esse volo quod ego Aldefonsus dei
gratia rex Castelle una cum uxore mea Alienore regina dono et concedo /2 omnibus
hominibus de Ocone tan presentibus quam futuris huius modi foros. Tales sciii...
quod pro homicidio dent ducentos solidos. Ille vero qui fecerit solus det /3 nec
alij pro eo pignorentur pro uno quoque... osso duos solidos et dimidium. Et pro
plaga sanguinolenta V solidos. Et pro capillorum dilaniacione? Duos solidos et
di- /4 midium. Pro ictu pugni duos solidos et dimidium. Pro plaga vero quae de
parte in partem transierit decem solidos V pro ingressu et V pro egressu. Pro
homine percus- /5 so non habenti plagam sed cardenum det unum solidum pro una
quaque pulgada. Pro muliore usorata si violenta tocas ei abstulerit det
sexaginta solidos.
Et si negaverit /6 et
duas firmas habere non potucrit salvet se cum se quarto. Et de alia qualibet
duos solidos et dimidium. Si quis vero puellam vi corrumperit scossam et duas
firmas legales habuerit /7 pectet centum solidos. Sin au juret cum se quarto et
si dominus vel vicinus mostraverit sigilum et non dederit fidiatorem usque ad
noctem sibi vel case sue pectet duo solidos /8 et dimidium.
Si aliquis vero jurare debuerit
monstraverit ei juramentum ipse jurando usque ad terciam vicem. Et si de tercia
vice supra erraverit in juramento pectet calumpniam pro qua jurat. Pro furio
vero usque ad V solidos /9 juret per se et usque ad decem per se et per alium et
de decem supra cum se quarto et li de suspicione et si fecerit eum latronem sine
suspicionem de decem solidis supra salvet se cum sua parte. De percusione bovis
vel asini juret /10 cum se quarto si firmas non habuerit. Ovis vel porci per se
juret. Equi et eque cum se quarto. Unuscuisque det decem et octo denarios in
nathale? Domini pro fonssatera. Et li de vicino... quartero quartam partem.
Medius me- /11 diam partem pro petitione in uno quoque anno dent triginta
cafices medios tritici et medios ordii tam in anno bono quam in malo.
Binnator et messeguero
et andador ne dent fossaderam. Judex accipiat /12 duos excusados et ex medietate
renquroso terciam partem et ne det fonssateram. Saioon det fonssateram Mando in
super quod omnis renquroso accipiat medietatem de calumpniis. Et si noluerit...
/13 renquram ne pignoretur a domino excepto de homicidio. Dono insuper... feci
juliani de rivo carbonere huc cum aquis et montibus cum pascuis et molendinis
omnibusque suis pertinenciis. Insuper mando ut dominus /14 ne habeat firman
neque pesquisam nec litem cum illis. In primis itaque halcalde iudicet deinde
concilium et postea si regem apellaverint rex super omnis iudicet et iudicium
determinet.
Ille autem qui apellaverit alium demos- /15 tret regem ad eram decollatam ad
serram albam et usque ad rivum alfame.
Et usque ad iberum et
ille qui apellaverit usque ad tercium diem mittat eum ad regem sin au reutantur
ad forum ville. Ad ultimum mando /16 quod hominess de Ocone ne faciant aliam
fazenderam neque dent aliam pectem ni quod in ista carta continetur. Si quis
vero de mea proienie vel de aliena… mei facti paginam rumpere voluerit fit
excomunicato /17 et maledicto. Et jude domini proditoris in infermo inferiori
consors fiat. Et insuper regie parti villi moravit in coto persolvat. Et ego rex
Aldefonsus hac cartam propia manu roboro et confirmo. /18 Facta carta in Ocone.
Era MCCXII. Regnante me rege Aldefonsus in Toleto. Naiara et EXTREMATURA ET
CASTELLA. Clerici ne dent pectam nec ullam faciam facenderam. Et homines de
Ocone ne dent portaticum per totum regnum meum quivis emant vel vendant.
(En el escatocolo): Celebrum totiam archiepiscopus et ispaniarum primas. Rodericus
calagurritanus episcopus. Petrus burgensis episcopus. Raimundus palentinus
episcopus. Sancius avulensis episcopus. Comes Nunio confirmat. Comes Petrus
confirmat. Comes Gundisalvus de Boroba. Comes Blasius confirmat.
Comes Ferrandus
confirmat. Petrus de Arazuri confirmat. Petrus Roderici filius comitis confirmat.
Didacus Semenez dominus ville confirmat. Albarus Roderici de Maxella. Gomiz
Garsie confirmat. Petrus Roderici de Guzmano confirmat. Ordonius Garsie
confirmat. Lop de Fridas confirmat. Don Lop de Mena confirmat.
Giner Petaez merinus regis
confirmat.
(Sello del rey): Rodericus maiordomus curie regis confirmat. Comes
Gundisalvus de Marannone alferiz regis confirmat. (Al pie) RAIMUNDO MANENTE
CANCELLARIO. PETRUS HANC CARTA EXARAVIT.
-El Redal en el diccionario de Govantes (1846):
REDAL, lugar del part. de Arnedo, 5 legs.
S.E. de Logroño y 3 N. O. de Arnedo,
tierra de Ocón.
Redal es una de las mayores poblacio-
nes del valle de Ocón, está muy Proxi-
mo á esta villa y á la de Ausejo. Situado
en ribera, goza además de las aguas y mon-
te de los lugares de la misma tierra de
Ocón que están mas altos.
Prod. Toda clase de granos y legum-
bres, hortalizas y aceite.
Pobl. En el censo de la población de la
corona de Castilla en el siglo XVI está
en la provincia de Burgos empadronado en
el año de 1594 con las aldeas de Ocón,
véase este pueblo.
En el censo de la provincia de Logroño
está empadronado con todos los pueblos
de la tierra de Ocón en 661 vec. 2,944 al-
mas, está muy bajo.
Redal solo 725 almas ó 145 vecinos:
Dicc. Geogr. publicado en Barcelona en
1830 y siguientes.
-El Redal en el diccionario de Madoz (1845-1850):
Redal (el): Lugar con ayuntamiento en la provincia de Logroño, partido judicial de Arnedo, audiencia territorial y capitanía general de Burgos, diócesis de Calahorra. situada en un llano al NE. de la mencionada villa de Ocon, con buena ventilación y clima sano, aunque se padecen algunas intermitentes. Tiene unas 130 casas escuela de primeras letras, dotada de 1,500 rs., a la que asisten 35 niños y 8 niñas; iglesia aneja de la parroquia de Ocón (Ntra. Sra. De la Virtudes) servida por tres beneficiados, uno de ellos con titulo de cura, ad nutum amovible del ordinario. A las inmediaciones del pueblo se hallan multitud de huertas con variedad de arboles frutales y algunas alamedas: el cementerio esta en situación ventilada, y es bastante capaz. Producción: trigo, cebada, centeno, legumbres, patatas, vino, aceite, lino, cáñamo, frutas y hortalizas. Industria y Comercio: la 1ª consiste en 3 telares lenzos ordinarios, y este en 2 tiendas y la extracción de algunos frutos sobrantes. Población: 130 vecinos, 725 almas. Riqueza y Contribución: Con Ocón, de cuya jurisdicción dependió hasta el año 1842 que consiguió su separación.
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ENLACES INTERNET:
- www.amigosdelahistoria.com (La ciudad prerromana y la Calagurris Julia).
- www.vallenajerilla.com/legadomedievalnajera/legadomedievaldenajera.htm (Web sobre historia medieval en La Rioja).
- www.bermemar.com (Cultura histórica sobre La Rioja en los siglos XIX y XX a nivel universitario).
- www.cervantesvirtual.com (Biblioteca virtual Miguel de Cervantes. Con numerosas obras de consulta de historia de España en la Edad Moderna).